Miércoles Santo Is 50, 4-9a

Todas las palabras del texto de Isaías, que hoy nos propone la Iglesia, son como un eco de todo lo que Jesús vivirá en estos días santos, a nosotros nos queda la posibilidad de admirar cómo Jesús, por nosotros, toma su misión con serenidad y coraje. Es difícil subrayar una frase; todas y cada una son buenas para contemplar. Con todo propongo que hagamos nuestra la siguiente y la pensemos cuando estos días le acompañemos a través de la pasión: «… endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado». Sólo lo puede decir un inocente.
¿Lo puedo decir yo? Ahora, mira la Cruz. Calla. Dios te hablará.

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