Los PP. Xavier Poch y Josep M. Henríquez celebran 25 años de la ordenación sacerdotal

“Damos gracias por los 25 años de nuestra ordenación presbiteral que, desde Montserrat, nos hizo servidores de esta misericordia de Dios para todo el pueblo cristiano”

Ambos fueron ordenados sacerdotes por el entonces obispo auxiliar de Barcelona Mons. Joan-Enric Vives el 17 de septiembre de 1994.

Montserrat, septiembre de 2019. Los monjes Josep M. Henríquez y Xavier Poch celebraron 25 años de su ordenación sacerdotal el pasado 15 de septiembre durante la misa conventual del Monasterio. Ambos, el 17 de septiembre de 1994, en la Basílica de Santa María de Montserrat, fueron ordenados sacerdotes por el entonces obispo auxiliar de Barcelona Joan-Enric Vives -actualmente arzobispo de Urgell-. La Eucaristía del domingo fue presidida por el P. Josep M. Henríquez. El P. Xavier Poch, que predicó la homilía, dio gracias “por los 25 años de nuestra ordenación presbiteral que, desde Montserrat, nos hizo servidores de esta misericordia de Dios para todo el pueblo cristiano”.

El P. Josep Maria Henríquez Farreras nació en Barcelona el 11 de febrero de 1957. Entró en el noviciado el 3 de noviembre de 1979, el 2 de mayo de 1981 hizo la profesión temporal y el 6 de enero de 1985 la profesión solemne. Es diplomado en Enfermería y licenciado en Teología, especialidad Pastoral. Actualmente está al servicio de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat: es rector de las parroquias de Sant Esteve Sesrovires, Masquefa y La Beguda Alta, y delegado para la Vida Consagrada del Obispado de Sant Feliu de Llobregat.

“Con motivo de mis 25 años de sacerdote refuerzo la confesión de fe de que quiero seguir al Señor, lanzarme tras él para poder ofrecer a todos los hombres de cualquier condición e ideología que él es la vida y la alegría de los hombres; todo lo que he hecho a lo largo de estos 25 años siendo sacerdote desearía que tuviera la huella del servicio a todos, de haber trabajado con firmeza, de haber presentado al hombre de hoy una fe que incluya y no excluya, que sume y no reste, que da más que toma”, afirma el P. Josep M. Henríquez. “Han sido unos años, como monje y sacerdote, de ir trabajando la centralidad de Jesús en mi vida, lo que ha supuesto llevar, dar, a los demás este Jesús, para que también para ellos, Jesús sea el centro de sus vidas. Ante este gran don que el Señor me ha regalado, a veces me he sentido pequeño, pero a la vez con la confianza firme de que es el Señor quien me ayuda a vivir este ministerio, y pese a mis límites, él se sirve de mí para llegar a los hombres y mujeres de hoy”, añade.

El contacto con los religiosos y religiosas de la diócesis, como delegado para la Vida Consagrada del Obispado de Sant Feliu de Llobregat, la ha llevado a afianzar más su “vocación de monje, de vida consagrada; a valorarla, amarla, tenerla como un gran don”. “Esta relación constante con los religiosos -recuerda el P. Josep M. Henríquez- me pide firmeza en la oración, exigencia de madurez humana y espiritual, sinceridad en la promesa dada y sentido de comunión. Me ayuda a vivir con esperanza, a darme cuenta de que la vida consagrada es un don bueno para la Iglesia y para el mundo”.

El P. Xavier Poch Farré nació en Vilanova y la Geltrú el 27 de abril de 1958. Entró en el noviciado el 7 de noviembre de 1981, hizo la profesión temporal el 23 de abril de 1983 y el 11 de mayo de 1986 la profesión solemne. Es licenciado en Matemáticas y en Teología Moral. Actualmente es el superior del Monasterio del Miracle (Solsonès).

Durante estos primeros 25 años, el P. Xavier Poch ha pasado la primera mitad en Montserrat, en los servicios pastorales a la Basílica, y específicamente en la Escolanía “con el recuerdo de las misas matinales de los sábados en el Camarín de la Virgen”. Y la segunda mitad en el Miracle, en los servicios pastorales del Santuario y asumiendo el encargo por parte del obispo de Solsona de ser rector de las parroquias alrededor de Pinós y del Miracle. “Esto me ha hecho convertirme en rector de la parroquia donde fue bautizado el futuro abad Garriga, constructor de la actual basílica de Montserrat. Hay vínculos a lo largo de los años bien inesperados”, apunta. “Doy gracias a Dios por haberme llamado a seguirlo como monje y como sacerdote, desde mis raíces vilanovinas, agradecido a mi familia, y con el recuerdo de Mn. Jaume Berdoy, rector de la parroquia de San Antonio Abad de Vilanova y la Geltrú cuando fui ordenado. Y agradecido a toda la comunidad de monjes de Montserrat que siempre me han acompañado con su estima”, añade el P. Xavier Poch.

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