Jordi Alcaraz nos adentra en una reflexión en torno al propio hecho creador, el yo y la realidad

La exposición Noches, comisariada por Bernat Puigdollers, está formada por una cincuentena de obras y podrá verse hasta el 17 de noviembre

El artista Jordi Alcaraz presenta en la Sala Daura del Museo de Montserrat (MDM), hasta el 17 de noviembre, una muestra significativa de su obra reciente. La exposición, que lleva por título Noches, está comisariada por el historiador y crítico de arte Bernat Puigdollers, y se adentra en el mundo insólito de su obra, resultado de una mirada lúcida y maravillada del mundo. Esta exposición hace tambalear el concepto de pintura comúnmente aceptado e invita a una reflexión en torno al propio hecho creador, el yo y la realidad. Alcaraz centra la mirada en las cosas sutiles e imperceptibles, penetra en el abismo de lo intangible. Desde la materia, evoca la idea aún no formulada, el aura del objeto, reflexiona acerca de la propia existencia, en torno a los límites de su mundo, unos límites que no tienen frontera, que se deslizan en sutilezas esquivas. Sirviéndose de materiales bien diversos -metacrilato, tinta, hierro- rompe, desde el propio género, los límites de la pintura, la escultura y el grabado.

El espacio de la Sala Daura ha estado completamente transformado para adaptarse a las necesidades de la obra de Jordi Alcaraz (Calella, 1963), que luce en un lugar idóneo para conocer su producción. El artista ha preparado dos instalaciones inéditas para la ocasión, una mezcla de ironía, concepto, reflexión y expresión plástica en perfecto equilibrio. A pesar de que su obra pueda parecer en ocasiones efectista, el juego o el ingenio no llega a ser nunca banal; es, tan sólo, un elemento catalizador, una chispa que lleva al espectador hacia un territorio de reflexión personal.

La obra de Jordi Alcaraz es sutil, pero a la vez contundente y enérgica, una obra que es fiel a la tradición artística pero que, a la vez, rompe con el pasado. Así lo atestiguan los numerosos objetos de anticuario -libros antiguos, marcos del siglo XVII o una imagen religiosa de finales del XVIII-, que sirven de pretexto para darles un sentido contemporáneo pero, al mismo tiempo, de todos los tiempos. En la obra de Alcaraz, la materia toma un protagonismo esencial como vía para la expresión plástica; sin embargo, es una obra casi imposible de definir porque su materia verdadera es el misterio.

La práctica artística de Jordi Alcaraz trasciende las categorías tradicionales de pintura, escultura y dibujo para acercarse al ensamblaje y la instalación, reflexionando sobre la noción de volumen, el lenguaje como idea y el paso del tiempo. Según J. F. Yvars, “las obras de arte son organismos hechos de materia viva, sometida a la alquimia de los elementos y las técnicas expresivas, lo impone su verosimilitud con el tiempo. Respiran, gimen, suenan, se agrietan y se reajustan en el acuerdo adecuado que dibujará la sinfonía inacabada de su actividad plástica.” La combinación de materiales tan diversos como los espejos, los libros o el metacrilato hacen que los elementos interactúen aprendiendo como respirar, gemir o sonar conjuntamente.

La exposición Noches, que puede verse en la Sala Daura del MDM hasta el 17 de noviembre, es una oportunidad única para conocer la obra de Jordi Alcaraz y adentrarse en su mundo plástico. El artista, a pesar de ser reconocido a nivel internacional con un gran éxito de venta y de crítica, todavía no ha recibido el reconocimiento público que merece en nuestro país. Por esta razón, la muestra Noches también quiere contribuir a darlo a conocer en el contexto del arte catalán contemporáneo.

Jordi Alcaraz (Calella, 1963), vive y trabaja en Calella, Barcelona. Desde mediados de la década de los ochenta ha presentado su obra en exposiciones individuales y colectivas en Europa y, más recientemente, en Estados Unidos. Ha publicado varios libros de artista en ediciones limitadas. En 2017 realizó una exposición individual en la Fundación Vila Casas, de Barcelona titulada Esborradis. Ha expuesto en museos y centros como el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (2017); Château des Princes de Croÿ, Roeulx, Bélgica (2015); Boghossian Foundation, Villa Empain, Bruselas (2014); Musée Réattu, Arles, Francia (2013); Los Ángeles Municipal Art Gallery (LAMAG), Los Ángeles, USA (2011); LACMA, Los Ángeles, USA (2011); Museum Der Bildenden Künste, Leipzig, Alemania (2010); Arts Santa Mónica, Barcelona (2010); Centro de Arte Tecla Sala, L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona (2008) o Fundación Telefónica, Madrid (2001), entre otros. Sus obras se encuentran en colecciones como Biedermann Museum, Donaueschingen, Alemania; Colección Fontanal Cisneros, Miami o Williams Collection, Nueva York, entre otros.

 

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