Homenaje institucional póstumo al P. Lluís Duch

Abad Josep M. Soler: “el P. Lluís ponía su inteligencia penetrante y su visión de las cosas a disposición de los demás; en la base de su pensamiento estaba su fe cristiana”

Esta tarde se ha celebrado en el Salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat de Catalunya un acto de homenaje póstumo al P. Lluís Duch, monje de Montserrat y antropólogo, uno de los pensadores más singulares, destacados y prolíficos del pensamiento contemporáneo en Catalunya, que murió el 10 de noviembre de 2018.

Este acto, promovido por la Fundación Joan Maragall (FJM) ha sido también la presentación del monográfico de la revista Qüestions de Vida Cristiana (núm. 263), dedicado al P. Lluís Duch. Ha contado con la intervención del Dr. Miquel Calsina, director de QVC; de la Dra. Mar Rosàs, profesora e investigadora de la URL; del Dr. Josep M. Carbonell, presidente de la Fundación Joan Maragall; del P. Abad de Montserrat, Josep M. Soler; y del presidente de la Generalitat de Catalunya, M. Hble. Sr. Quim Torra.

La Dra. Mar Rosàs ha hecho una semblanza del P. Lluís Duch que, con el título Lluís Duch: tiempo de palabras, tiempo de silencios ha destacado, a partir de una anécdota personal, uno de los “méritos” del P. Luis: “merecer el respeto más absoluto de todos, creyentes y no creyentes, lo que me parece sumamente difícil de conseguir”. “Tenía la habilidad de saber responder con una deliciosa erudición y, al mismo tiempo, saber guardar silencio ante lo incomprensible y saber identificar lo que él llamaba “lo ambiguo” -el carácter ambiguo del hombre y de tantos fenómenos”, añadió la Dra. Rosàs.

En su intervención, el P. Abad de Montserrat, Josep M. Soler, ha explicado que el P. Lluís Duch siempre “ponía su inteligencia penetrante y su visión de las cosas a disposición de los demás”. Ha afirmado que él mismo, ante ciertas situaciones o de ciertas corrientes de pensamiento, le pedía que le expusiera como lo veía él: “Y su exposición siempre me era iluminadora para comprender aspectos de la realidad”, ha matizado. “En la base de su pensamiento estaba su fe cristiana -ha continuado-. En su reflexión trataba, con un neologismo muy de él, de “empalabrar” la realidad, para hacer entrar la vida, la realidad, en palabras y en expresiones humanas para comprenderla mejor y poderla reflexionar. A menudo, sin embargo, las palabras del diccionario le quedaban cortas, imperfectas para expresar con precisión su pensamiento y entonces no dudaba en crear neologismos”.

El presidente de la Fundación Joan Maragall (FJM), Dr. Josep M. Carbonell, ha recordado que el P. Lluís Duch es “uno de los testimonios cristianos más significativos y atrevidos de los últimos años en nuestro país. Fue un maestro de las ciencias del espíritu y por su formación en antropología, filosofía, teología, fenomenología, se debe enmarcar su obra en una gran filosofía de la cultura. Es uno de los pensadores católicos más significativos del diálogo fe y cultura, de la voluntad constante y esperanzada de la posibilidad de un diálogo sincero y creíble entre el pensamiento cristiano y todo el mundo cultural de la contemporaneidad. Si alguien ha representado este diálogo es el P. Duch”.

“Lluís Duch siempre decía que la cultura religiosa tiene la gran virtud de ofrecer palabras y argumentos y que esto, desde una perspectiva cultural, es mucho. Nos repetía que desde el mensaje cristiano, este querer ofrecer palabras y argumentos es una base irrenunciable sin la cual difícilmente se puede mantener la articulación de la confesión cristiana. Su denuncia de la actual falta de palabra religiosa -que podría formar parte de los objetivos esenciales de la creación de nuestra Fundación- procuraba, y aún lo hace ahora, evitar un vacío muy peligroso que cierre a la Iglesia en una subcultura eclesiástica muy alejada del mensaje evangélico, que debemos defender como oferta pública”, ha añadido el Dr. Carbonell.

Finalmente, el presidente de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, ha explicado que “el bagaje cultural nos debería servir para fortalecer nuestra cohesión social, porque cuando faltan las palabras se abona el camino a la confrontación y la violencia. El diálogo debe ser siempre posible”. “Lluís Duch decía que la persona humana necesita “empalabrar el mundo” para hacer del caos un espacio habitable, y de ahí el mito, las “estructuras de acogida” que se encuentran recogidas en la monografía que hoy se presenta”, ha añadido. El presidente Torra ha insistido en “la necesidad de “empalabrar”, de hablar, de dialogar, pero nos convienen -en todos los órdenes- diálogos en profundidad, no cosméticos y de cara a la galería”. “A Lluís Duch le gustaba citar a Ernst Bloch cuando decía que “lo mejor de la religión es que provoca herejes”. Por tanto, la sabiduría nos hace correr riesgos”, ha concluido Quim Torra, que ha felicitado a la Fundación Joan Maragall por su 30º aniversario.

En el número 263 de la revista Qüestions de Vida Cristiana, que lleva por título: Lluís Duch. Símbolo, religión y poder, destaca el artículo del profesor Antoni Bosch-Veciana, que describe al P. Duch como “un hombre intelectualmente ordenado: primero, vida de lectura, acompañada de un estudio de profundización de los textos leídos, reactualizando siempre las temáticas; después, trabajo de escritura (de muchos libros y más artículos todavía), que le permitían dar forma a su pensamiento en el trabajo arduo de redacción. Esto, además de su memoria ingente y una inteligencia sutil, le facilitó construir un pensamiento compacto”. Antoni Bosch-Veciana recuerda también que el P. Lluís Duch “era un hombre que hablaba después de escuchar, casi nunca antes; y que afirmaba siempre que, por encima de todo, él era monje”. “Montserrat ha sido para él el espacio y el tiempo de reconciliación consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios, y a la vez el lugar que le brindó la posibilidad de poder ir configurando su proyecto vital construyendo el propio pensamiento al tiempo que escribía su obra”, ha añadido.

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