El Museo de Montserrat remodela la entrada y el vestíbulo, que gana una presencia más solemne y artística

“Entendemos el Museo como la casa de las Musas, una plaza pública donde confluyen muchas maneras de ver el mundo y de expresarlo, un lugar de encuentro y de diálogo entre pensamientos y expresiones artísticas muy diferentes”, afirma el P. Josep de C. Laplana, director del MDM

El Museo de Montserrat (MDM) ha remodelado la entrada y el vestíbulo. Un conjunto de modelos de yeso del escultor Joan Rebull, recientemente restaurados, han sido instalados en la pared de las escaleras de acceso; y al final de estas se ha colocado una escultura, también de yeso y del mismo conjunto y autor, de la Virgen Asunta, que da la bienvenida al visitante. La remodelación del acceso se ha completado con una nueva peana especial -imitando el mascarón de proa de un barco- para la copia de mármol de la Victoria de Samotracia que ya presidía la entrada al MDM, y que contrasta con el cuadro de grandes dimensiones de Josep Niebla titulado Dios. Por lo tanto, la colocación de estas obras “otorga una presencia más solemne y artística al Museo, que le vincula más fuertemente con el monasterio”, afirma el P. Josep de C. Laplana, director del MDM.

La historia de las figuras que se han colocado en el acceso del MDM se remonta a los tiempos del Abad Aureli M. Escarré, que encargó al arquitecto Francesc Folguera, en 1941, la fachada urbana de la Abadía de Montserrat. El abad Aureli quiso que fueran plasmados los valores vertebradores de la misión histórica de Montserrat: la fe y el país. La arcada central está dedicada a la Asunción de la Virgen; la de la izquierda es la de San Benito, ya que Montserrat es una abadía benedictina generadora de fe y cultura; y la de la derecha manifiesta el patronazgo de San Jorge sobre Cataluña. El arquitecto propuso al artista Joan Rebull la ejecución de la parte escultórica de la fachada y, para motivarlo, le dijo que tenía que ser el “Partenón de Cataluña”. Rebull asumió la metáfora y dispuso sobre el balcón tres frisos -realizados entre 1955 y 1960-, que representan un desfile de monjes benedictinos, con la limpieza de líneas y la euritmia parsimoniosa de movimientos de las Panateneas de la Acrópolis de Atenas.

Los modelos de yeso que hizo el escultor, previos al talle definitivo de la piedra, restaurados ahora cuidadosamente por la empresa Policromía, conservan los puntos y las anotaciones del escultor. “Expuestos a la entrada del Museo de Montserrat, permiten una visión cercana e impactante, y un diálogo visual con los relieves definitivos de la fachada vistos a lo lejos”, afirma el P. Josep de C. Laplana. La obra la ha desarrollado la empresa Puigdellívol en colaboración con el equipo técnico de la Abadía de Montserrat, durante los meses de marzo y abril de 2019.

“Este nuevo vestíbulo, discreto pero a la vez atractivo, compensa en parte el hecho de que el Museo sufre la carencia de una fachada adecuada a la importancia de sus fondos, ya que se encuentra en un espacio subterráneo bajo las plazas del santuario. Cualquier museo debe procurar seducir e invitar al público potencial que pasa de largo o simplemente se asoma, y este acceso propicia una nueva sensación sugerente para que el visitante intuya que no puede marchar de Montserrat sin bajar al Museo”, añade el director del MDM.

“Desde el Museo de Montserrat entendemos el Museo como “la casa de las Musas”, un ágora, una plaza pública donde confluyen muchas maneras de ver el mundo y de expresarlo, un lugar de encuentro y de diálogo entre pensamientos y expresiones artísticas muy diferentes, propias de creyentes de diversas religiones y también de no creyentes. Pero todos tenemos en común un concepto elevado de la persona humana que quiere trascender sus límites biológicos, espaciales y temporales. Las mujeres que desafían a los vientos y se elevan hacia el infinito como esta Virgen María Asunta y la Victoria de Samotracia son emblemáticas de nuestro museo”, explica el P. Josep de C. Laplana.

El proyecto se ha complementado con la sustitución de una parte de la imagen gráfica del vestíbulo. En este sentido, hay dos nuevos elementos de texto que explican el sentido simbólico de los yesos. También se ha sustituido el tótem exterior y los paneles para una instalación de vinilos en las puertas de cristal del museo. La Fundación “la Caixa” en colaboración con el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, ha sufragado una parte de los trabajos.

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