Domingo de Ramos Is 50, 4-7

Las palabras de Isaías: « El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás» podríamos pensar que es Jesús mismo quien las dice. Es la experiencia de su pasión y cruz, para obedecer la voluntad del Padre. Un gesto tan fuerte y tan comprometido, nunca lo sabremos valorar lo suficiente, pero esta imposibilidad no nos debe impedir que, una y otra vez, admiremos la fuerza del testimonio de Jesús, y que nos dejemos impregnar por esta oblación. ¿Es que acaso te da miedo el que tú puedas experimentarlo? ¿Qué sentido tiene tu vida?¿Es redentora, salvadora como cristiano que eres?
Señor, que el oído de mi corazón siempre esté dispuesto a escucharte.

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