30 de abril de 2019 Martes II Pascua Hch 4, 32-37

El comienzo del texto de hoy es un resumen de cómo actuaban los primeros cristianos: «El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común». ¿Crees que hoy los creyentes vivimos de esta manera? ¿A qué se debe?
Señor, impregna la Iglesia del espíritu de los primeros cristianos.

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