28 de noviembre de 2020 – Sábado de la XXXIV semana

Apocalipsis 22:1-7

Mañana empezaremos un nuevo ciclo litúrgico. Hoy acabamos la lectura del Apocalipsis con una mirada esperanzada; así comienza la lectura: «El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río de agua viva, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero», y también dice que en la ciudad estarán «el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le darán culto. Y verán su rostro, y su nombre está sobre su frente». ¿Qué sentimientos tienes cuando lees que podremos ver a Dios cara a cara?

Señor, ábreme los ojos del corazón para que te pueda ver cara a cara, sin avergonzarme.

Abadia de Montserrat28 de noviembre de 2020 – Sábado de la XXXIV semana