26 de febrer de 2026
San Alejandro i Santa Paula Montal

Hoy, día 26 de febrero, celebramos la festividad de san Alejandro, obispo; y la de santa Paula Montal, religiosa.
San Alejandro, obispo de Alejandría
Fue obispo de Alejandría de Egipto entre los años 312 y 328 aproximadamente, convirtiéndose en una de las grandes iglesias de los primeros siglos cristianos, justo cuando terminaban las persecuciones, y comenzaba otra gran dificultad: las discusiones de fe, las herejías, especialmente la que surgió a raíz de las teorías del presbítero Arrio. Alejandro luchó con todas sus fuerzas en defensa de la fe en Jesús verdadero Dios y verdadero hombre. Después de haber intentado reconducir a la verdad a Arrio, presbítero de su iglesia en Alejandría, convocó un sínodo que definió la consustancialidad del Verbo con el Padre. Ayudado por su diácono (el futuro san Atanasio), hizo triunfar esta doctrina en el primer Concilio de Nicea (325), y murió poco después.
Santa Paula Montal, religiosa
Nacida en Arenys de Mar en 1799 en el seno de una familia humilde y cristiana. Cuando tenía diez años perdió a su padre y trabajó como encajera para ayudar a su madre y educar a sus hermanas, al mismo tiempo que participaba activamente como catequista en la parroquia. El siglo XIX para el Principado de Cataluña fue en gran parte sinónimo de industrialización. Este nuevo sistema de vida a la larga trajo mejoras, pero en aquellos años también supuso inconvenientes e injusticias graves.
Nuestra santa, testigo de todo este proceso y preocupada por la necesidad de formación de las mujeres, supo ofrecer una alternativa a las niñas, que consistía en una educación que iba más allá de saber manejar un telar. Así, con treinta años, junto con su amiga Agnès Busquets, abrió una primera escuela por antenas en Figueres, abriendo otras escuelas por toda Cataluña. En Sabadell profundizaron en la espiritualidad y pedagogía de Calasanz, hasta que en 1847 estableció formalmente la Congregación de las Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías. Adoptó el nombre religioso de Paula de San José de Calasanz, dedicándose a la formación de las novicias y al crecimiento del instituto de las religiosas escolapias.
Los últimos treinta años de su vida se retiró a Olesa de Montserrat, llevando una vida sencilla de oración y servicio. Su oración era simple y en lenguaje llano para que las niñas pudieran encenderse: “en la oración de la mañana debemos procurar encender el brasero del amor de Dios y, conservando la brasa durante el día, basta con en la oración de la tarde apartar la ceniza para que vuelva a arder”. Murió el 26 de febrero de 1889. Fue canonizada en 2001.