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11 de febrero de 2026 Virgen de Lourdes, san Benito de Aniano y san Gregorio II

Hoy, día 11 de febrero, celebramos la festividad de la Virgen de Lourdes; la de san Benito de Aniano, abad; y la de san Gregorio II, papa.

Nuestra Señora de Lourdes

Del 11 de febrero al 16 de julio del año 1858, la Señora se apareció dieciocho veces a una niña humilde de 14 años, Bernardita Soubirous, y le dijo en occitano, la lengua del pueblo: «Que soy era Immaculada Concepciou» (Yo soy la Inmaculada Concepción). La Señora le encomendó que allí le fuera edificado un santuario para la oración y la penitencia, por la conversión de los pecadores. Durante las apariciones, indicó a Bernardita una fuente de agua en la gruta; esta agua se ha hecho famosa por la atribución de muchos milagros de curación por intercesión de la Virgen.

Desde entonces, Lourdes se ha convertido en uno de los santuarios marianos más conocidos, vitalizado por el milagro constante del estímulo a la fe y a la caridad en quienes acuden allí, especialmente los enfermos. El 11 de febrero es también la Jornada Mundial del Enfermo. Santa Bernardita fue canonizada en 1933 y su fiesta litúrgica es el 16 de abril, día de su fallecimiento.

San Benito de Aniano, abad

Hijo de un noble visigodo, nació hacia el año 750 con el nombre de Witiza y sirvió de joven en la corte de Carlomagno. Acompañando a su señor en una expedición, este cayó al río y Witiza, por lealtad, se lanzó inmediatamente para salvarlo. Como la corriente era muy fuerte, estuvo a punto de ahogarse, pero con gran dificultad pudo salir con vida. Este hecho lo conmovió profundamente y le hizo tomar conciencia de la fragilidad de la vida, de la vanidad de los honores mundanos y de la necesidad de vivir con más radicalidad la fe cristiana.

Así, abandonó la vida cortesana y se hizo monje en el monasterio de Saint-Seine, donde tomó el nombre de Benito. Después de unos años de vida cenobítica, se retiró como ermitaño al valle de Aniano, donde acabaría fundando un monasterio modélico fiel a la Regla de san Benito. Amparado por los emperadores Carlomagno y Luis el Piadoso, trabajó para reformar y unificar la vida monástica en el imperio: “Una sola Regla, una sola vida monástica”. Compiló un comentario a la Regla benedictina basado en pasajes concordantes de otras reglas conocidas. Murió el once de febrero del 821. Es una figura clave para entender la expansión del monaquismo en Europa.

San Gregorio II, papa

Nació en Roma en el año 669 y en el año 715 fue elegido pontífice. Muy vinculado desde joven a la Santa Sede, había sido tesorero y bibliotecario del Vaticano, y hombre de confianza del papa Constantino, su predecesor. Vivió una época difícil por los conflictos con el Imperio bizantino a causa del inicio de la iconoclastia, la defensa de la autonomía de la Iglesia de Roma y la protección de la ciudad y de los Estados Pontificios ante los ataques de los lombardos.

Promovió la evangelización iniciada por san Bonifacio, a quien consagró obispo de Germania, y también continuó la tarea misionera en Inglaterra. Fue restaurador de iglesias y monasterios, cuidó de los pobres y promovió la disciplina en la vida religiosa. Murió en Roma el 11 de febrero del 731.

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