Hoy, día 5 de febrero, celebramos la festividad de: santa Águeda (o Ágata), virgen y mártir; santa Adelaida, abadesa; y la del patriarca del Antiguo Testamento, Jacob.
Santa Águeda (Ágata), virgen y mártir
Hija de una familia noble y cristiana, nacida en Catania (Sicilia) hacia el año 235. Ya adolescente decidió consagrarse a Dios como virgen. El edicto del emperador Decio del año 250, que consideraba a los cristianos como uno de los principales obstáculos para la cohesión del imperio, desencadenó una cruel persecución. El gobernador Quinciano quedó seducido por su belleza e intentó hacerla renunciar a la fe cristiana y aceptarlo como esposo. Ante su negativa, fue encarcelada y sometida a crueles torturas. Según la tradición, durante el tormento le cortaron los pechos, lo cual mereció la increpación de la joven preguntando si no le daba vergüenza mandar cortar aquello que le había alimentado de niño. De ahí que nuestra santa se convirtiera en protectora de las madres lactantes, de las nodrizas y de las enfermedades de pecho. A pesar de los sufrimientos se mantuvo fiel a Cristo y finalmente murió mártir en Catania un 5 de febrero del año 251.
Sus actas martiriales cuentan que un año más tarde hubo una gran erupción en el volcán Etna y un río de lava ardiente se dirigía hacia la ciudad de Catania. Muchas personas se encaminaron entonces al sepulcro de la mártir para pedir su intercesión y milagrosamente la lava no avanzó más. Parece que fue san Gregorio Magno quien introdujo su nombre en el canon de la misa romana (la actual plegaria eucarística I), convirtiéndose en una de las santas más veneradas de la Iglesia primitiva.
Santa Adelaida (Alicia), abadesa
Nacida a finales del siglo X en el seno de una familia noble de Renania, se consagró totalmente a Dios y su familia le construyó un monasterio en Vilich, cerca de Bonn, en la actual Alemania. Adoptó la regla benedictina de las monjas de Santa María de Colonia, donde su hermana también era abadesa. Cuando murió su hermana, se convirtió en abadesa de ambos monasterios. Partió al encuentro del Señor en el monasterio de Vilich un 5 de febrero del año 1015. Es venerada también con el nombre de Alicia.
San Jacob, patriarca del Antiguo Testamento
En el libro del Génesis, Jacob es el patriarca que da nombre al pueblo de Israel, y padre de los jefes de las doce tribus de Israel. Hijo de Isaac y Rebeca, y nieto del patriarca Abraham. Era hermano gemelo de Esaú, de quien se relata que Jacob le cambió la primogenitura por un plato de lentejas. Huyendo de su hermano, de camino a Jarán, tuvo la famosa visión de la escala que unía el cielo y la tierra por donde subían y bajaban los ángeles; se le apareció Dios y le prometió que la tierra donde dormía sería para su descendencia, la cual sería numerosa como las estrellas. Regresando a Canaán, de noche se le presentó una figura identificada como un ángel o Dios mismo, con la cual luchó hasta el alba. Como resultado de la lucha recibió un nuevo nombre: Israel, simbolizando su transformación espiritual. En su vejez, debido al hambre, tuvo que emigrar a Egipto donde gobernaba su hijo José, y allí murió.

