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1 de febrero de 2026 San Severo de Rávena, san Cecilio de Granada y santa Brígida de Irlanda

Hoy, día 1 de febrero, celebramos la festividad de san Severo de Rávena y san Cecilio de Granada, obispos; y la de santa Brígida de Irlanda, abadesa.

San Severo de Rávena, obispo

En el siglo IV, fue pastor de la iglesia de Rávena, trabajó para consolidar el cristianismo en su diócesis y defendió firmemente la fe nicena sobre la divinidad de Cristo frente a los arrianos. Una tradición medieval hagiográfica explica que, cuando Rávena debía elegir al nuevo obispo, una paloma se posó repetidamente sobre su cabeza: esto se interpretó como una señal divina que hizo que se le escogiera a él para ocupar la sede.

San Cecilio de Granada, obispo

Es venerado tradicionalmente como uno de los siete varones apostólicos, misioneros venidos de Roma a finales del siglo I o comienzos del II para evangelizar diversos lugares de la península ibérica, especialmente de Andalucía. Según esta tradición, que aparece por primera vez en el siglo VII, Cecilio fue el primer obispo de Ilíberis, la antigua ciudad que hoy es Granada. En el Sacromonte, ya en el siglo XVI, se encontraron sus supuestas reliquias, lo que dio origen a la leyenda de su martirio. Es patrón de la ciudad y de la archidiócesis.

Santa Brígida de Irlanda, abadesa

Nació hacia el año 451 cerca de Dundalk (Irlanda). Hija de un rey pagano escocés y una esclava cristiana, desde pequeña mostró una gran compasión por los pobres. Desde muy joven se consagró a Dios, y la leyenda cuenta que su belleza desapareció temporalmente para alejar a los pretendientes y regresó posteriormente como signo de protección divina. Fiel seguidora de la labor evangelizadora de san Patricio, fundó hacia el año 513 uno de los primeros monasterios de la isla, bajo la Regla de san Cesáreo, del que fue abadesa tanto de la comunidad masculina como de la femenina. Junto al mismo se formó la ciudad de Kildare. Dotada de una gran fortaleza de carácter, vivía en una celda bajo un gran roble.

Leyendas, incluso profanas, nos hablan de hechos prodigiosos. Una de ellas explica que un hombre fue asaltado por ladrones en el camino y, al invocar este el nombre de la santa, los agresores quedaron desconcertados y huyeron. Otra habla de que un grupo de viajeros fue sorprendido por una tempesta y, cuando rezaron a santa Brígida, encontraron refugio y calor, llegando sanos y salvos a su destino. Por ello, en la Edad Media, muchos la invocaban: «santa Brígida, protegednos en nuestro viaje». Murió hacia el 525. Es patrona de Irlanda junto con san Patricio y san Columba de Irlanda.

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