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28 de enero de 2026 santo Tomás de Aquino, san Valerio de Zaragoza, san Amadeo de Lausana y san Julián de Cuenca

Hoy, día 28 de enero, celebramos la festividad de: santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor; y la de los obispos san Valerio de Zaragoza, san Amadeo de Lausana y san Julián de Cuenca.

Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

Nació en Roccasecca, cerca de Aquino, en la actual Italia, en 1225. Educado sucesivamente en el monasterio benedictino de Montecassino y en Nápoles, a los dieciocho años ingresó en la Orden de Predicadores, lo cual provocó la resistencia de su familia, que lo secuestró para obligarlo a casarse, llegando incluso a introducir en su habitación a una prostituta para hacerlo desistir. Ciertas tradiciones explican que escapó con la ayuda de sus hermanas, quienes lo bajaron en un cesto por los muros del castillo. Continuó sus estudios en París y en Colonia, bajo el magisterio de san Alberto Magno, combinando la filosofía aristotélica, la teología cristiana y el pensamiento de los padres de la Iglesia. Contemplativo y silencioso, se hizo apreciar por todo el mundo.

Más intelectual que místico, enseñó filosofía y teología, materias sobre las que escribió extensamente, destacando la “Summa Theologiae” y la “Suma contra Gentiles”. Una frase célebre suya es: “la gracia no elimina la naturaleza, sino que la perfecciona”. Murió en 1274 en el monasterio cisterciense de Fossanova, de camino al concilio de Lyon. Fue un hombre caritativo y pacífico que dedicó su vida al estudio. Fue canonizado en 1323 y en el año 1567 fue declarado doctor de la Iglesia con el título de Doctor Angélico.

San Valerio (Valero) de Zaragoza, obispo

Obispo de Zaragoza, firmó las actas del Concilio de Elvira, que se reunió en uno de los primeros años del siglo IV. La leyenda lo une al mártir san Vicente, que fue su diácono. Tras ser detenidos y llevados a Valencia, nuestro obispo fue desterrado a la Galia mientras que san Vicente era martirizado. Poco después moría también san Valerio. Es patrón de Zaragoza y sus reliquias son veneradas en Roda de Isábena, en el territorio del antiguo obispado de Lérida.

San Amadeo de Lausana, obispo

Canónigo regular agustino, hacia el 1125 fue atraído por la reforma cisterciense e ingresó en la abadía de Claraval, donde fue discípulo directo de san Bernardo. Según la tradición, más tarde guio durante cinco años a los cistercienses de Hautecombe, antes de ocupar la sede de Lausana en 1144. Se entregó a la educación de la juventud y a la formación de un clero piadoso. Son conocidas sus ocho homilías marianas, que influyeron fuertemente en la teología medieval y son consideradas un precedente de la mariología cisterciense.

San Julián de Cuenca, obispo

Nacido en Burgos hacia el 1127. Vivió como ermitaño retirado del mundo hasta que en el año 1198 fue ordenado como el segundo obispo de Cuenca, tras la reconquista de la ciudad a los musulmanes. Aunque se resistió al principio, aceptó el cargo por obediencia. De él queda el recuerdo de un obispo santo, que vendió incluso los bienes episcopales para socorrer a los pobres en tiempos de hambruna. Murió el 28 de enero hacia el año 1208.

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