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16 de enero de 2026 San Marcelo I, San Fulgencio de Écija, San Honorato de Lérins, San José Vaz y los cinco primeros mártires franciscanos

Hoy, día 16 de enero, celebramos la festividad de: san Marcelo I, papa; los obispos Fulgencio y Honorato; san José Vaz, religioso; y los cinco primeros mártires franciscanos.

San Marcelo I, papa

Fue papa los años 308 y 309, en la época difícil que siguió a la persecución de Diocleciano, que había dejado a la Iglesia muy debilitada. Mostró el rostro misericordioso de la Iglesia al readmitir a los lapsi, aquellos que habían renegado de la fe para salvarse de la muerte y que ahora pedían volver a la comunidad. Exiliado tras haber sido denunciado falsamente, fue encarcelado y maltratado, muriendo el 16 de enero de 309.

San Fulgencio de Écija, obispo

Hermano de los santos Leandro, Florentina e Isidoro, nació en Cartagena hacia el año 550 y se vio obligado a exiliarse con su familia a Sevilla, posiblemente a causa de la ocupación bizantina de la zona. Hombre culto, como se deduce de las obras de sus hermanos, fue nombrado obispo de Écija (Sevilla). Su muerte se sitúa antes del año 633. Con la invasión musulmana, sus reliquias y las de su hermana santa Florentina fueron escondidas por los fieles en las montañas de Guadalupe, en Extremadura, y recuperadas tras la Reconquista. Por ello, el santo goza de veneración en la diócesis de Plasencia, así como en su Cartagena natal.

San Honorato de Lérins, obispo

Nació a mediados del siglo IV en el sur de la Galia. Tras una juventud sencilla y devota, se retiró a la isla de Lérins, cerca de Cannes, donde organizó el monacato en modalidades cenobítica y semi-anacorética. Cuando fue nombrado obispo de Arlés hacia el 426, intentó ocultarse, pero finalmente cedió por obediencia. Durante su episcopado ejerció una gran influencia en la expansión del monacato y la vida eclesiástica de la Galia, falleciendo un 16 de enero hacia el año 429.

San José Vaz, religioso

En el siglo XVII, los portugueses llegaron a la India y con los jesuitas, franciscanos y dominicos, hicieron de la ciudad de Goa uno de los focos del catolicismo en Asia. Allí nació nuestro santo en 1651; fue ordenado sacerdote y se incorporó a la Congregación del Oratorio de san Felipe Neri, asistiendo a los fieles de la región. Al enterarse de las dificultades que sufrían los católicos de Ceilán (hoy Sri Lanka), dispersos y perseguidos, comenzó clandestinamente la reevangelización de la isla, vestido con harapos y con un rosario al cuello. Finalmente, fue detenido, pero sorprendentemente el rey del pequeño estado de Kandy, budista, quiso conocerlo y se convirtió en su amigo. Su ejemplo, curando a los enfermos durante la terrible epidemia de viruela de 1697, impulsó el crecimiento del catolicismo en Kandy, con la llegada de diez oratorianos y la traducción del Evangelio al tamil y al cingalés. Murió exhausto el 16 de enero de 1711, dejando setenta mil bautizados. Fue canonizado en 2015.

Los cinco primeros mártires franciscanos: los presbíteros Bernardo, Otón y Pedro, y los religiosos Acursio y Adjutio

Estos cinco frailes fueron enviados por san Francisco de Asís a predicar la fe de Cristo entre los musulmanes como misioneros en Marruecos, embarcándose probablemente desde Coimbra. Poco después de llegar fueron capturados, interrogados sobre su fe, martirizados y ejecutados el 16 de enero de 1220 a manos de los musulmanes. Son considerados los primeros mártires de la Orden Franciscana y fueron canonizados en 1881.

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