15 de marzo de 2026
Santa Luisa de Marillac y Santa Madrona
Hoy, día 15 de marzo, celebramos la festividad: de santa Luisa de Marillac, religiosa; y la de santa Madrona, virgen y mártir.

Santa Luisa de Marillac, religiosa 

Nació cerca de París el año 1591, siendo hija natural de un caballero francés, pero reconocida por este y educada en el seno de una familia de la nobleza francesa. Muy pronto tomó parte en los círculos del renacimiento religioso francés del siglo XVII, bajo el dominio absoluto del rey Sol. Ya casada y madre de familia, tuvo frecuentes coloquios con san Francisco de Sales (1618-1619) y con san Vicente de Paúl (a partir de 1624), que fortalecieron considerablemente su fe.

Después de enviudar en 1626 renovó su consagración al Señor y bajo la guía durante ocho años de san Vicente de Paúl colaboró en sus actividades misioneras y asistenciales, hasta que en 1629 el santo le confió visitar y animar los equipos de “Señoras de la Caridad”. Entendió enseguida, que servir a los pobres era lo mismo que servir a Jesucristo. Esta dedicación se concretó posteriormente en la fundación de la Compañía de las Hijas de la Caridad, que tenía una estructura innovadora que conjuntaba la perfección del claustro con las actividades externas. San Vicente dijo de ellas: “Vosotras, por monasterio, tenéis las casas de los enfermos y aquella donde reside la superiora; por celda personal, la habitación de alquiler; por capilla, la iglesia parroquial; por claustros, las calles de la ciudad; por clausura, la obediencia (...); por hábito, el temor de Dios; por velo, la santa modestia”. La santa se mantuvo en la lucha y el trabajo a favor de los pobres hasta casi los setenta años cuando murió en París el 15 de marzo del año 1660.

Se inscribió en el canon de los santos en 1934 y en 1960 fue declarada patrona de las trabajadoras sociales y asistentes de viejos y enfermos.

Santa Madrona, mártir 

Seguramente fue una mártir de Tesalónica, en la Grecia de comienzos del siglo IV. Según parece, era la esclava de una mujer que, al descubrir que Madrona era cristiana, la ató y mató a golpes. Sus reliquias, llevadas en la edad media por unos mercaderes hacia Marsella, fueron a parar a Barcelona a causa de una tempestad. Cuando intentaban continuar el viaje, la tempestad crecía, como si la santa no quisiera marcharse. Finalmente, los mercaderes lo interpretaron como una señal divina. Recaladas pues en Cataluña a finales del siglo IX, fueron colocadas en una capilla al pie de Montjuïc, de donde arrancó un culto que fue muy popular especialmente entre la gente de mar, hasta el punto que determinadas biografías posteriores, la consideraron hija de la ciudad de Comtal y llegando incluso a ser declarada patrona de la ciudad.

A partir del siglo XVII, a causa de las guerras y otras causas diversas, sus reliquias fueron peregrinando por diferentes edificios religiosos de la ciudad hasta que, ya a finales del siglo XIX, descansan en la parroquia de Santa Madrona del Poble Sec de Barcelona. Sus atributos iconográficos son la palma del martirio y un barco con la bandera de Barcelona.