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5 de enero de 2026 San Eduardo III, san Telésforo, santa Genoveva Torres Morales y san Juan Nepomuceno Neumann

Hoy, día 5 de enero, celebramos la festividad de: san Eduardo, rey; de san Telésforo, papa; de santa Genoveva Torres Morales, virgen; y de san Juan Nepomuceno Neumann, obispo.

San Eduardo III, rey de Inglaterra, el Confesor

Consagrado rey de Inglaterra hacia 1043, se destacó por su sencillez y su caridad personal, ayudando a los pobres y visitando a los enfermos, lo que le valió gran estima por parte de su pueblo. De profunda oración, promovió la paz, evitando la crueldad y la represión excesiva. Reforzó el papel de la Iglesia y los monasterios, reorganizando la comunidad monástica benedictina en Westminster, construyendo una nueva iglesia e invitando a monjes de origen normando, formando el núcleo de lo que sería la Abadía de Westminster que conocemos hoy. Falleció en el Señor el 5 de enero de 1066 y fue sepultado en Westminster. Fue canonizado en 1161, convirtiéndose en patrón de Inglaterra antes de san Jorge.

La Vita Edwardi Regis, escrita pocos años después de su muerte, relata que un hombre acusado falsamente de robo estaba a punto de ser condenado a la amputación de la mano, cuando intervino el rey, escuchando testigos y examinando las circunstancias. Gracias a su sabiduría y justicia, el hombre fue absuelto, considerándose un verdadero milagro de justicia de un monarca piadoso, protector de los inocentes e instrumento de la providencia divina.

San Telésforo, papa

Probablemente originario de la antigua colonia griega de Calabria, su nombre significa “portador de la perfección”. Séptimo sucesor de san Pedro, fue papa aproximadamente entre los años 125-136, durante el reinado del emperador Adriano. Trabajó por estructurar y reforzar la liturgia cristiana: reforzó la liturgia navideña con el uso del Gloria, promovió el ayuno antes de Pascua (precursor de la Cuaresma), y la celebración de la Pascua en domingo. También promovió la disciplina y alentó a la comunidad cristiana a mantenerse firme en la fe pese a las persecuciones. Según testimonios de san Ireneo, murió mártir.

Santa Genoveva Torres Morales, virgen

Nació en 1870 en Almenara, Castellón. Desde muy joven, con especial devoción a la Eucaristía y al Sagrado Corazón, enfrentó contrariedades y una larga enfermedad (a los 15 años le amputaron una pierna): “Dios sabe bien lo que hace; nosotros solo debemos confiar”. Ingresó en las Hermanas de la Caridad en Valencia y en 1911 fundó el Instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Ángeles, para ayudar a mujeres necesitadas, ofreciendo hogar digno, ambiente familiar y camino de crecimiento humano y espiritual: “no son pobres mujeres, son hijas amadas de Dios”.

La congregación se extendió rápidamente por España, pero la Guerra Civil dejó la comunidad en estado precario. Santa Genoveva fue la principal animadora en la recuperación de las casas perdidas, y en poco tiempo volvieron a funcionar las seis casas de la Sociedad Angélica. Murió en el convento de Zaragoza el 5 de enero de 1956 y fue canonizada en 2003.

San Juan Nepomuceno Neumann, obispo

Nacido en Bohemia, con profunda vocación misionera, se embarcó hacia Nueva York con un dólar en el bolsillo y poca ropa. Allí fue ordenado en la diócesis que comprendía todo el estado de Nueva York y Pensilvania. En 1842 se unió a los Padres Redentoristas y desarrolló una amplia actividad pastoral en parroquias, escuelas y misiones. Como obispo de Filadelfia, reformó el seminario, completó la catedral, fundó hospitales y orfanatos, promovió la vida religiosa, y cuidó especialmente de los emigrantes católicos, estableciendo el primer sistema de escuelas diocesanas de Estados Unidos. Murió el 5 de enero de 1860 y fue canonizado en 1977.