No hay vuelta de hoja, la primera carta de Juan lo dice muy claro: «Dios es amor». Y más adelante lo explicita aún más: «el amor es esto: no somos nosotros los que hemos amado primero a Dios; él ha sido el primero en amarnos, tanto, que envió a su Hijo como víctima expiatoria de nuestros pecados». El amor de Dios, pues, se manifiesta dando lo mejor que tiene, su Hijo, la vida. ¿Qué haces para corresponder al amor de Dios?
Señor, casi no me atrevo a decirlo, pero deseo decirlo: Te amaré toda la vida.

