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4 de enero de 2026 Santa Isabel Ana Bayley de Seton y Santa Ángela de Foligno

Hoy, día 4 de enero, celebramos la festividad de: santa Isabel Seton, religiosa; y de santa Ángela de Foligno, viuda.

Santa Isabel Ana Bayley de Seton, religiosa

Nacida en Nueva York en los prolegómenos de la guerra de independencia americana (1774), en el seno de una influyente familia de la iglesia episcopaliana. Madre de cinco hijos. Lamentablemente, su esposo William M. Seton contrajo tuberculosis, por lo que decidieron pasar una temporada en Italia buscando el buen clima mediterráneo. Sin embargo, debido a las penurias del largo viaje y la cuarentena, su marido murió poco después de desembarcar. Durante una visita a Florencia entró por primera vez en una iglesia católica, donde le impactó la decoración barroca y la gente de todas las condiciones rezando. Allí comenzó una vivencia religiosa profunda que cambió sustancialmente su vida.

De regreso a Nueva York, se convirtió al catolicismo sufriendo el rechazo social y familiar: “la fe eleva el alma por encima de la tormenta”. Pocos años después fundó en Maryland una escuela y la primera comunidad de religiosas de los Estados Unidos, con el nombre de Hermanas de la Caridad de san José. Establecieron escuelas, internados y hospitales, que fueron modelo educativo de las escuelas católicas en Estados Unidos: “debemos enseñar a los niños no solo lo que es útil, sino también lo que es bueno”. Murió de tuberculosis el 4 de enero de 1821. Fue la primera nacida en los Estados Unidos declarada santa (1975).

Santa Ángela de Foligno, viuda

Nació en 1248 en una familia acomodada en Foligno, cerca de Asís. Durante su juventud y su vida como esposa y madre llevó una existencia licenciosa y llena de graves desvaríos, como ella misma confesará amargamente. Hacia los 35 años perdió a toda su familia, y fue entonces cuando sintió la fuerte llamada de Dios a la conversión. Se encomendó a san Francisco y peregrinó a Asís en busca de confesión y ayuda espiritual para comenzar una nueva vida. Se hizo terciaria franciscana, tuvo profundas experiencias místicas, visiones de la Pasión de Cristo y éxtasis: “veo a Dios en todas las cosas y en cada momento”. En su espiritualidad todo gira en torno a la Cruz, al corazón de Jesús y a la Eucaristía. Mística y escritora medieval, murió en 1309, preparada con la más dócil disponibilidad, confiando siempre en la gracia divina: “quien ama a Dios, no teme nada”. Fue canonizada en 2013, y sobre su sepulcro se han obrado innumerables milagros.