Hoy, día 30 de agosto, celebramos la festividad de: san Félix y san Adaucto, mártires; y del beato Ildefonso Schuster, obispo.
San Félix y san Adaucto, mártires
Son dos mártires romanos de la persecución de Diocleciano del año 304. El papa san Dámaso dedicó un poema a estos dos hermanos mártires que recibieron sepultura en el cementerio romano de Domitila. El presbítero Félix se negó a quemar incienso a los ídolos, y cuando era conducido al martirio, se le unió Adaucto, declarando también ser cristiano y compartiendo la misma suerte del martirio por decapitación. Su culto aumentó en el siglo VII, aunque todos los relatos biográficos divulgados son legendarios.
Beato Alfredo Ildefonso Schuster, obispo
Alfredo Ludovico Schuster nació en Roma en 1880, hijo de padre bávaro y madre tirolesa. Se hizo monje benedictino en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, profesando con el nombre de Ildefonso, donde llegaría a ser abad. En 1929 fue nombrado arzobispo de Milán y cardenal, donde, con gran esmero y diligencia, ejerció con admirable sabiduría su función de pastor por el bien de su pueblo, especialmente en los tiempos difíciles del fascismo durante la Segunda Guerra Mundial: “Un obispo no debe tener miedo de alzar la voz cuando el pueblo de Dios está en peligro.”
Fue un gran promotor de la liturgia y de la vida espiritual: “Los santos no son aquellos que han hecho grandes cosas, sino aquellos que han hecho la voluntad de Dios con todo el corazón.” Falleció el 30 de agosto de 1954 y fue beatificado en 1996.