Hoy, día 29 de noviembre, celebramos la festividad de: san Saturnino, obispo; y la beata María Magdalena de la Encarnación, religiosa.
San Saturnino de Tolosa, obispo
Según la tradición, fue uno de los siete obispos misioneros que en el siglo III la Iglesia de Roma envió para evangelizar las Galias. Es el primer obispo conocido de Toulouse, en Languedoc, y fundador de la sede episcopal, donde murió mártir durante la persecución de Decio, un 29 de noviembre hacia el año 250, porque no quiso renunciar a la fe cristiana ni sacrificar a los dioses romanos. También según la tradición, fue atado a un toro salvaje que lo arrastró hasta un lugar apartado, donde murió a causa de las heridas. El santo se volvió muy popular en Cataluña y en todo el norte de la península Ibérica.
Beata María Magdalena de la Encarnación, religiosa
Fue una joven privilegiada, con excelentes virtudes, llena de ilusión, energía y coraje, que supo enfrentarse a las vicisitudes de su tiempo para llevar a cabo el plan que el Señor le tenía reservado. Nació en Porto Santo Stefano (Italia) en 1770, y fue bautizada con el nombre de Catalina. Durante su infancia y adolescencia, recibió los buenos ejemplos de sus padres. De ellos aprendió a adorar y amar a Jesús en la Eucaristía y a ser caritativa. Fiel a la llamada divina, lo dejó todo y se consagró a Dios en el monasterio de Terciarias Franciscanas de Ischia di Castro. Al tomar el hábito adoptó el nombre de María Magdalena de la Encarnación.
Cuando aún era novicia, en 1788, tuvo la visión profética de fundar una orden dedicada a reparar y adorar día y noche el Santísimo Sacramento. En 1807 se trasladó a Roma para fundar el primer monasterio de su orden. Durante la ocupación napoleónica, su monasterio fue confiscado y tuvo que exiliarse hasta después de la guerra, cuando pudo regresar a Roma. En aquellas difíciles circunstancias dijo: “Ante el Santísimo encuentro la fuerza para soportarlo todo”. Finalmente, la obra quedó definitivamente aprobada en 1818: las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento. Murió el día 29 de noviembre de 1824, después de exhortar a sus monjas al amor a Jesús Eucaristía. Fue beatificada en 2008.

