Skip to main content Scroll Top

21 de enero de 2026 San Fructuoso, Santos Augurio y Eulogio, y San Meinrado

Hoy, día 21 de enero, celebramos: la festividad de santa Inés, virgen y mártir; la de san Fructuoso, obispo y mártir, junto con los santos diáconos mártires Augurio y Eulogio; y la de san Meinrado, ermitaño.

San Fructuoso, obispo y mártir, y los santos Augurio y Eulogio, diáconos y mártires

San Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus dos diáconos, los santos Augurio y Eulogio, murieron quemados en el anfiteatro de Tarraco (Tarragona) en el día de hoy del año 259, durante el imperio de Valeriano y Galieno, que persiguieron especialmente a los dirigentes de la comunidad cristiana. El valor de las actas de su martirio, única fuente biográfica que poseemos sobre ellos y primer testimonio del cristianismo en nuestra tierra, los convierte en los mártires más famosos del Principado.

Durante su cautiverio, el obispo animaba a los fieles, rezaba por la Iglesia e incluso bautizó a un catecúmeno. Al negarse a dar culto a los dioses romanos fueron condenados a muerte: «Yo adoro a un solo Dios, que ha hecho el cielo y la tierra». El viernes 21 de enero, justo antes de que se encendiera el fuego, el santo obispo, junto a sus dos diáconos, se levantó, alzó las manos y oró en voz alta recordando a toda la Iglesia católica, de oriente a occidente.

San Agustín y Prudencio ya se hacen eco de la veneración que muy pronto adquirieron. El testimonio de su profunda fe y de su amor por toda la Iglesia fue muy conocido y difundido por todo el mundo cristiano.

San Meinrado, ermitaño

Originario de Suabia, en el suroeste de la actual Alemania, se formó de joven en el siglo IX en el monasterio benedictino de Reichenau, junto al lago de Constanza. Atraído por una vida de silencio, oración y austeridad, decidió hacerse ermitaño. Como explica su biografía medieval, la Vita Meinradi, convencido de que «solo Dios es suficiente», buscó un lugar elevado e inaccesible, rodeado de bosque y agua, para poder orar sin interrupciones y vivir en cercanía con Dios: el lugar elegido fue Einsiedeln («lugar solitario»), en la Suiza central. Allí construyó una pequeña celda y una capilla dedicada a la Virgen María; allí acogía a los peregrinos diciéndoles: «quien busca a Dios aquí es bienvenido». Murió asesinado el 21 de marzo del año 861 por unos ladrones que pensaban que escondía riquezas.

Después de su muerte, el lugar se convirtió en un importante centro de peregrinación. En el siglo X se levantaría el monasterio de Einsiedeln, hoy uno de los santuarios marianos más importantes de Europa central. San Meinrado es venerado como patrono de los ermitaños y tiene una importancia especial en la Suiza central.

Santa Inés, virgen y mártir

En el calendario universal, la fiesta de santa Inés se celebra el 21 de enero, pero en Cataluña, a causa de la fiesta de san Fructuoso, su memoria litúrgica se traslada al día 19 de enero.

Dejar un comentario

Debes iniciar sesión para publicar un comentario.