La fecha de hoy correspondería a la de la supuesta muerte, en el año 1310, de Alejo Falconieri, ya centenario, el más longevo de los siete florentinos que habrían fundado a los servitas en el siglo XIII y que no quiso ser ordenado presbítero: «basta con ser siervo de María».
Según la tradición, en 1233 siete personajes de Florencia decidieron repartir sus bienes y retirarse a llevar vida eremítica, instalándose al año siguiente en el Monte Senario, con espíritu de fraternidad y devoción a la Madre de Dios. Así nació en Italia, en un ambiente eremítico, la Orden de los Siervos de la Virgen María, o servitas, puesta bajo la regla de san Agustín, con hábito negro en recuerdo de los dolores de la Virgen, y con tareas de apostolado y atención a los necesitados. Pronto llegaron numerosas vocaciones y abrieron nuevos conventos.
Los siete santos fundadores son: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Fueron canonizados en el año 1888.
San Teodoro de Bizancio, mártir
En tiempos del emperador Maximiano, este militar, al no querer dar culto a los ídolos ni abjurar de su fe cristiana, fue azotado, encarcelado y finalmente quemado vivo. San Gregorio de Nisa cantó sus alabanzas. Murió en Amasia, en el Helesponto, en la actual Turquía, hacia el año 306.

