Hacia el final de la lectura de hoy hay esta afirmación: «Amar a Dios significa guardar sus mandamientos». ¿Exactamente, cuáles son? Pero también nos ha dicho otra cosa que quizá te sorprenda: «Y estos mandamientos no son pesados porque cada hijo de Dios es un vencedor del mundo». Si tomamos la palabra vencedor como aquel que no es dominado, querría decir que son vencedores del mundo aquellos que no se dejan dominar por los criterios del mundo. Visto así, ¿cuáles serían los criterios del mundo? Y, volvamos a preguntarnos, ¿cuáles serían los mandamientos de Dios?
Señor, que tu justicia, tu compasión, tu perdón, formen parte de los criterios de mi vida.

