Abadía de Montserrat

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La editorial vinculada a la Abadía de Montserrat ha programado diversas actividades y firmas de libros paralelamente a su presencia en este evento.
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El próximo 27 de septiembre la Abadía de Montserrat acogerá el concierto de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, en su versión catalana en homenaje a Pau Casals con motivo de los 150 años de su nacimiento.
En directeMontserrat TV
De 07:30 a 08:00 Laudes del dimecres de la setmana XXV de durant l'any (salmòdia setmana I)
De 11:00 a 12:00 Missa Conventual de sant Pius de Pietrelcina, prevere
De 13:00 a 13:15 Pregària del migdia (Salve Regina a 3 veus de Francesc Civil, i Virolai)
De 18:15 a 18:45 Sant Rosari: misteris de glòria
De 18:45 a 19:30 Ofici de Vespres del dimecres de la setmana XXV de durant l'any (salmòdia setmana I)
La Virgen de Montserrat
Santuario
Escolanía de Montserrat
Museo de Montserrat
Amics de Montserrat

Comentarios bíblicos

23 de septiembre de 2026
¿Tienes coraje para hacerte tuyas las palabras del libro de los Proverbios, cuando dice: «Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de morir: aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti»?

Señor, apártame de los falsos caminos

Santoral

23 de septiembre de 2026
Hoy, día 23 de septiembre, celebramos la festividad de san Pío de Pietrelcina, presbítero; santa Tecla, virgen y mártir, y san Lino, papa y mártir.


San Pío de Pietrelcina, presbítero 

Francesco Forgione nació en Pietrelcina, en el sur de Italia, en 1887, en el seno de una familia humilde de campesinos. A los quince años ingresó en el noviciado de los capuchinos de Morcone y adoptó el nombre de Pío de Pietrelcina. Fue ordenado sacerdote en 1910 y, desde 1916, vivió en San Giovanni Rotondo, donde ejerció el ministerio sacerdotal y, sobre todo, dedicó muchas horas a la oración y al sacramento de la reconciliación. En 1918, mientras rezaba ante un crucifijo, recibió los estigmas de la Pasión de Cristo, que conservó hasta la muerte: “Al contemplar la cruz sobre los hombros de Jesús, me siento cada vez más fuerte y saboreo una santa alegría (...). Todo lo que sufrió Jesús en su pasión, lo padezco también yo, en lo que es posible a una criatura humana”. Su fama de santidad y los numerosos fenómenos místicos que se le atribuían le acarrearon también sospechas y restricciones por parte de las autoridades eclesiásticas. A su alrededor surgieron grupos de oración y, en 1956, fundó un gran centro asistencial al servicio de los enfermos. Murió en San Giovanni Rotondo el 23 de septiembre de 1968, a los ochenta y un años. Fue canonizado en 2002.


Santa Tecla, virgen y mártir 

Su nombre procede del griego Théos-Kleos, “gloria de Dios”. Según la tradición recogida en los Hechos de Pablo y Tecla, una obra apócrifa del siglo II, Tecla nació en Iconio, en la actual Turquía, y se convirtió al cristianismo al escuchar la predicación del apóstol Pablo. Decidió consagrar su vida a Cristo y rechazó el matrimonio, lo que le acarreó la persecución y diversas condenas a muerte de las cuales, según el relato, fue salvada milagrosamente. Después de haber seguido a Pablo en sus viajes, se retiró a su tierra natal y vivió como anacoreta hasta una edad avanzada. Su culto se extendió muy pronto por el Oriente cristiano y llegó también a Occidente, especialmente en lugares relacionados con la presencia del apóstol. Tarragona mantiene una vinculación antigua con la santa y la venera como patrona; en 1321 llegó allí, procedente de Oriente, la reliquia de su brazo, que todavía hoy es venerada en la catedral y sale en procesión cada 23 de septiembre.


San Lino, papa y mártir 

El apóstol san Pablo lo recuerda entre los cristianos de Roma: “Te saludan... Lino” (2 Timoteo 4:21). Las listas más antiguas de los obispos romanos también lo presentan como sucesor de Pedro, y la tradición sitúa su pontificado entre los años 68 y 79. Según una antigua tradición, murió mártir y fue enterrado en Roma, cerca de la tumba de san Pedro.

Regla de San Benito

23 de septiembre de 2026
Obedecer sin murmurar. La obediencia no es una acción mecánica ni un infantilismo ciego que renuncia a la personalidad, sino un acto de libertad lúcida: no obedecemos por obedecer ciegamente, sino que nos adherimos a lo que se nos manda como camino de crecimiento y fruto de un discernimiento hecho con diálogo y corresponsabilidad. Obedecer de mala gana o con murmuración (silenciosa o no) convierte la virtud en una trampa. Hacemos lo que es necesario, cumplimos horarios y rutinas, pero si falta autenticidad nos convertiremos en una lamentación viviente, con un corazón empedernido pendiente solo de nosotros mismos. Esto ya no es obediencia madura, sino conformidad o resignación amarga. La auténtica obediencia pide asentimiento y alegría interior, porque acoger libremente las mediaciones humanas es hacer nuestro el camino de Jesús: no hacer la propia voluntad sino la del Padre.
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14 Pero incluso este tipo de obediencia sólo será grata a Dios y dulce para los hombres cuando se ejecute lo mandado sin miedo, sin tardanza, sin frialdad, sin murmuración y sin protesta. 15 Porque la obediencia que se tributa a los superiores, al mismo Dios se tributa, como él mismo lo dijo: «El que a vosotros escucha, a mí me escucha». 16 Y los discípulos deben ofrecerla de buen grado, porque «Dios ama al que da con alegría». 17 Efectivamente, el discípulo que obedece de mala gana y murmura, no ya con la boca, sino sólo con el corazón, 18 aunque cumpla materialmente lo preceptuado, ya no será agradable a Dios, pues ve su corazón que murmura, 19 y no conseguirá premio alguno de esa obediencia. Es más, cae en el castigo correspondiente a los murmuradores, si no se corrige y hace satisfacción.

Los valores benedictinos de Montserrat

El lema Ora, Lege, Labora, Rege te ipsum, In Communitate se puede empezar a leer desde su base para ir desgranando los valores que contiene hasta llegar a la cima, que no es otro que Dios

ORA
LEGE
LABORA
REGE TE IPSUM
IN COMMUNITATE

La oración

La oración es el centro del día a día de los monjes. A través del Oficio Divino y la Misa conventual, la comunidad se une para encontrarse con Dios y con los hermanos. Rezamos para recordar que la vida es más grande que nosotros y encontrar sentido a aquello que hacemos.