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12 de enero de 2026 San Benito Biscop, San Elredo de Rievaulx y San Victoriano

Hoy, día 12 de enero, celebramos la festividad de los santos abades: Benito Biscop, Aelredo de Rievaulx y Victoriano.

San Benito Biscop, abad

Nacido hacia el año 628 en el condado inglés de Northumberland, en el seno de una familia noble. Tras dos peregrinaciones a Roma, profesó los votos monásticos en Lérins y regresó a Inglaterra. Introdujo la Regla de san Benito, así como el canto y la Liturgia romana, fundando los monasterios benedictinos de Wearmouth y Jarrow, de los que fue abad, y donde vivió san Beda, su discípulo y biógrafo.

De sus otros tres viajes posteriores a Roma importó libros, imágenes y vestiduras litúrgicas. También trajo mano de obra especializada como canteros y vidrieros: «llevar el saber y la belleza a la casa de Dios es servir a la humanidad y a la fe», porque «el estudio, la oración y el arte son tres hilos que tejen la vida del monje». Murió el 12 de enero del año 689.

San Elredo (Alredo, Etelredo, Alfredo) de Rievaulx, abad

Nacido hacia el año 1110 en Northumbria, al norte de Inglaterra, en el seno de una familia noble de raíces anglosajonas, pero por su proximidad geográfica fue educado en la corte de Escocia. Aún joven, hacia 1134, ingresó en el monasterio cisterciense de Rievaulx, del que fue abad durante los últimos veinte años de su vida. Su enseñanza, pensada sobre todo para los monjes, se centra en la vida comunitaria, la llamada y la amistad espiritual. Hace una invitación a fomentar la amistad con Dios: «la amistad perfecta es el amor mutuo en Cristo», consciente de que «no hay nada que enriquezca más el alma que la caridad entre hermanos». También defendía que la oración y el estudio eran instrumentos esenciales para crecer en virtud y sabiduría cristiana. Murió en Rievaulx el 12 de enero de 1167.

San Victoriano, abad

Probablemente de origen italiano, en el siglo VI abrazó la vida monástica y se trasladó a los Pirineos aragoneses. Fue fundador y abad del monasterio de San Martín de Asán, en el Sobrarbe aragonés. Además, fundó otras ermitas y celdas monásticas a ambos lados de los Pirineos.

Siglos más tarde, destruido el monasterio de San Martín, cerca de allí se fundó en el siglo XI una abadía benedictina que conservó su memoria y se llamó San Victoriano, que aún puede verse hoy, no muy lejos de la localidad de Aínsa.

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