El Santo Padre León XIV peregrina a Montserrat: “La Moreneta siempre me ha acompañado”

La Abadia de Montserrat ha vuelto a acoger, 44 años después, la visita de un pontífice. Casi 8.000 personas han acompañado a la comunidad benedictina de Montserrat para recibirlo y participar en la oración del Santo Rosario de Gloria y en el canto de la Salve y el Virolai.

Redacció 10 de junio de 2026
  • El Santo Padre ha peregrinado a la Abadia de Montserrat en una jornada histórica que sirve como puente entre el primer y el segundo milenio de la abadía.
  • León XIV ha sido el segundo pontífice del que se tiene constancia que, como sucesor de San Pedro, haya peregrinado a Montserrat para venerar la Imagen de la Virgen de Montserrat.
Miércoles, 10 de junio de 2026.- La Abadia de Montserrat ha vuelto a acoger, 44 años después, la visita de un pontífice. Lo ha hecho en un ambiente muy diferente al de la visita de Juan Pablo II en 1982. Casi 8.000 personas han acompañado a la comunidad benedictina de Montserrat para recibirlo y participar en el rezo del Santo Rosario, con los misterios gloriosos, que son los que tradicionalmente se contemplan los miércoles, así como en la oración del mediodía propia del santuario, con el canto de la Salve y el Virolai por parte de la Escolania de Montserrat.

En concreto, la peregrinación del Santo Padre León XIV para venerar la imagen de la Virgen de Montserrat ha sido la segunda visita de un Papa de la que se tiene constancia desde la fundación del monasterio.

La jornada ha comenzado con los miles de peregrinos que han ido llenando las plazas a la espera de la llegada del Santo Padre, que finalmente ha llegado en coche al Mirador dels Apòstols. A continuación, ha cambiado de vehículo y, a bordo del papamóvil, se ha acercado hasta las puertas de la abadía mientras saludaba a todos los fieles presentes, hasta llegar al atrio del monasterio, donde le esperaban 1.200 niños de diferentes escuelas cristianas de Catalunya. Todo ello acompañado por el incesante repique de campanas para darle la bienvenida.

 

 
Después de intercambiar unos momentos con los niños, fue recibido por el abad de Montserrat, el P. Manel Gasch i Hurios, en la puerta de la Basílica de Santa Maria, donde besó la Vera Cruz antes de proceder al lavatorio de manos y a la aspersión. En ese momento, el abad también le hizo entrega de la llave de la basílica como señal de bienvenida.

Una vez dentro de la basílica y antes de dirigirse al presbiterio, hizo una parada en la capilla del Santísimo y, seguidamente, se situó en el trono para presidir el rezo del Santo Rosario acompañado por el propio abad de Montserrat y por el obispo de Sant Feliu, Fra Xabier Gómez.

Antes de la oración, el abad quiso darle la bienvenida agradeciéndole su visita, que «nos confirma en la fe y nos reafirma en el sentido de este santuario y monasterio milenario», indicando que «los monjes benedictinos de esta casa quisiéramos que Montserrat fuera aquel monasterio del que hablaba vuestro predecesor san Pablo VI: el lugar donde el hombre se reencuentra consigo mismo y ayuda a construir un mundo en paz».

Finalmente, compartió la reflexión de que «todos los cristianos catalanes están aquí, de manera presencial o virtual, y os dan una nueva bienvenida a Catalunya a través de este Montserrat que une e identifica espiritualmente a las iglesias que peregrinan en esta tierra».
 

 
Por su parte, una vez finalizada la oración, el Santo Padre dirigió unas palabras a los presentes asegurando que «La Moreneta siempre me ha acompañado», recordando los orígenes de la parroquia dedicada a la Virgen de Montserrat que fundó en Trujillo (Perú). Un mensaje que acompañó afirmando sentirse «feliz de poder estar a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en un mundo que clama por justicia y paz».

En su discurso también tuvo palabras para recordar los motivos que llevaron al papa Francisco a entregar la Rosa de Oro a la Moreneta, así como para evocar un ejemplo de profunda conversión como el de san Ignacio de Loyola.

Al finalizar, la Escolania de Montserrat tomó el relevo de la oración con el canto de la Salve y el Virolai. En esta ocasión, acompañada por la Capella de Música de Montserrat y un pequeño grupo de músicos, interpretó la Salve Regina a ocho voces con ecos, del P. Joan Cererols (1618-1680).

El Virolai, escrito por Mn. Jacint Verdaguer en honor a la Virgen de Montserrat y con melodía de Josep Rodoreda, fue el preludio de uno de los momentos más esperados: el encuentro de León XIV con la Imagen de la Virgen de Montserrat para venerarla mientras los escolanes entonaban los últimos versos del Virolai.

Antes de concluir la parte pública de su visita, el Santo Padre se dirigió al balcón para dedicar unas palabras a todos los presentes, «para recordar a todos que la fe da vida», acompañándolas de una bendición.
 

La parte privada del acto incluyó un almuerzo con toda la comunidad benedictina de Montserrat y también con los escolanes, antes de emprender su regreso a Barcelona para continuar su viaje apostólico que, del 6 al 12 de junio, habrá llevado a León XIV a visitar Madrid, Barcelona y las Islas Canarias.
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