Yo soy el camino, la verdad y la vida

Homilía del P. Lluís Planas, monje de Montserrat (Domingo V de Pascua - 3 mayo 2026)

Abadía de Montserrat - ES 4 de mayo de 2026
Hechos de los Apóstoles 6, 1-7 / 1 Pedro 2, 4-9 / Juan 14, 1-12



Las palabras que hemos oído hoy en el Evangelio sabemos que Jesús las anunció en la última cena, pero ahora las escuchamos a la luz de la resurrección, de la Pascua y eso transformó la actitud de los discípulos de Jesús, de tal manera que todo cambió. Así hemos visto que los discípulos, en la primera lectura subrayan que, lo que es importante en su misión, es el predicar, transmitir su experiencia de fe, por eso han dicho: «No estaría bien que nosotros dejáramos la predicación de la palabra de Dios». Y en la segunda lectura ha señalado lo que era verdaderamente importante: «Acercaos al Señor, que es la piedra viva. Los hombres la habían rechazado, pero a los ojos de Dios es escogida de gran valor». Para nosotros, esta piedra viva, está claro que se refiere a Jesús.

A la luz de la Pascua, escuchar lo que los discípulos recuerdan de las palabras de la última cena de Jesús, es descubrir cuál es la verdadera misión de Jesús. Y esta misión es también la de los discípulos y también la nuestra. Porque la Pascua hace que aquellas palabras de despedida no se recuerden como un hecho pasado, sino que son de una actualidad bien rigurosa. Meditar, pues, cada palabra resulta fundamental para que crezca, más y más, la experiencia de la fe y como fruto de esta meditación, la anunciemos por todas partes qué han significado para la transformación de la propia vida; por eso hace falta que dejemos que las palabras de Jesús entren profundamente, como entraron en los primeros discípulos. Sí, nos hemos de dejar atrapar por Dios. Esta inteligencia espiritual no la capta todo el mundo de buen principio. En el evangelio de hoy hemos oído que ni Tomás, ni Felipe tuvieron las cosas claras. Para Tomás no era claro qué significado y qué horizonte significaba la palabra camino. En el fondo buscaba seguridad en cosas concretas, pero la verdadera seguridad es la misma vida de Jesús. La persona de Jesús. Y la vida de Jesús es el amor. El camino es el amor que se irradia. Por Felipe, no se había dado cuenta de la identidad de Jesús, por eso Jesús le responde quien me ha visto a mí ha visto al Padre. Ver como Jesús ve, hace falta ir más allá de lo que vemos materialmente, es darse cuenta de la comunión profunda con Dios Padre.

Jesús diciendo que él es el camino, que es la verdad y que es la vida nos está hablando de la experiencia que vive, ahora y aquí, y en todo momento. Esto nos lleva a confesar que Él es el ejemplo que debemos seguir; nos está enseñando cuál es la opción que debemos tomar: preocuparnos por los que sufren, solidarizarnos con los que a los ojos de muchos no cuentan, estar al lado de los desvalidos, luchar por la dignidad de las personas, dar voz a los que no tienen, ser asertivos con los que insultan, desprecian o amenazan, porque Jesús nos enseñó que se ha de decir sí, cuando es sí, y no cuando es no; que las acciones y las actitudes tengan credibilidad por la coherencia y por el respeto; sepas dar perdón y aceptar recibir el perdón. Porque la verdad no está en el engaño, sino en el amor.

Vivimos unos tiempos, en el que el lenguaje amenazador, cada día se hace más y más agresivo. Estos discursos inflamados que amenazan con eliminar al que no piensa como él mismo es lo contrario a la vida. ¿Cómo hacemos frente a los que hablan con desprecio de la vida de los que no son como ellos, no piensan como ellos, y que sus valores no son el de servir, sino de servirse, de poder, de enriquecerse hasta la desmesura? Unidos por el amor podemos responder con honestidad y eficacia. Hemos de aprender a ser Jesús, a hacer como Jesús. Jesús es vida. ¿Cómo daremos las obras de vida si se desatan las obras de la muerte con las guerras comerciales, con bombas que solo pretenden destruir lo que es vida para que se enriquezcan unos pocos depredadores para dominar el mundo? El evangelio de hoy se ha acabado con este mensaje: Quien cree en mí, también hará las obras que yo hago. Propiamente, esto no es un reto, es la voluntad de vivir unidos, por amor, con el que es el Amor.
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