Martes, 3 de febrero de 2026.- “Los dejaré entrar en mi montaña sagrada y celebrar sus fiestas en mi casa de oración” (Isaías 56:1-7). De este modo, el profeta nos señala el camino para encontrar el sentido que deben tener los templos. Y, así, la Abadía de Montserrat conmemora hoy la Solemnidad de la Dedicación de la Basílica de Santa María de Montserrat, en el 434.º aniversario de su consagración. No obstante, la dedicación de nuestra basílica no se celebró el 3 de febrero de 1592, sino el día 2, coincidiendo con la Fiesta de la Presentación de Jesús en el templo.
La solemnidad simboliza la atribución del culto divino y la vida espiritual de la comunidad al edificio, pero también lo destina como espacio sagrado para los fieles y peregrinos que acuden para rezar y venerar a la Virgen de Montserrat.
Para celebrar esta solemnidad montserratina, la comunidad benedictina y los peregrinos, con la participación de la Escolanía de Montserrat, se han reunido en la Misa Conventual presidida por el P. Manel Gasch i Hurios, abad de Montserrat. En la homilía, el P. Abad ha recordado que en una solemnidad como esta es importante no desvincular
“la idea material de las paredes” de aquello “que espiritualmente acogen y representan”. En este sentido, ha añadido que
“al final del acto de consagración de esta basílica, en 1592, [...] se desea que se le concedan muchos años felices de vida, para que en este templo nuevo se pueda celebrar dignamente el sacrificio del cuerpo y la sangre de Cristo a gloria y alabanza de Dios”. Y ha concluido señalando que
“es con una humilde acción de gracias como lo seguimos haciendo en este mismo lugar, más de cuatro siglos después”.
La conmemoración de hoy sirve para pedir a Dios que la basílica continúe siendo un espacio de celebración de los sacramentos y un punto de encuentro de la comunidad cristiana bajo la mirada de la Virgen.