3 de septiembre de 2026
san Gregorio I Magno
Hoy, día 3 de septiembre, celebramos la festividad de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia.


San Gregorio I Magno, papa y doctor de la Iglesia 

Nació en Roma hacia el año 540, hijo de un senador romano y de santa Silvia. Estudió derecho y emprendió una carrera como funcionario imperial que lo llevó, siendo aún muy joven, a ejercer el cargo de prefecto de la urbe, el más alto de la administración civil de Roma. Pero la vocación monástica iba madurando en su interior y, en el año 574, abandonó la vida pública, dio sus bienes a los pobres y convirtió la casa familiar en un monasterio dedicado a san Andrés.

El papa Pelagio II lo ordenó diácono y lo envió como representante a Constantinopla. Al regresar a Roma continuó viviendo como monje y se convirtió en uno de los principales colaboradores del papa. Elegido papa en el año 590, tuvo que afrontar la invasión lombarda, la peste, la hambruna y otras calamidades que afectaban a Roma e Italia. Al mismo tiempo, impulsó la evangelización de Inglaterra enviando a un grupo de monjes, y desarrolló una intensa labor pastoral y asistencial hacia los pobres y los necesitados.

La tradición cuenta que, durante una procesión para pedir el fin de la peste, Gregorio vio al arcángel san Miguel sobre el mausoleo de Adriano, envainando la espada en señal de que la epidemia llegaba a su fin. De este episodio proviene, según la tradición, el nombre de Castel Sant'Angelo. Su obra escrita fue muy extensa: dejó un gran epistolario, homilías, los Diálogos (para demostrar que la santidad siempre es posible, con una hagiografía que narra el ejemplo de diversos hombres y mujeres, entre ellos san Benito, una obra especialmente querida por los monjes benedictinos), el comentario al libro de Job y, sobre todo, la Regla pastoral, una de las obras más influyentes de la literatura pastoral medieval. También contribuyó a la reforma de la liturgia y del canto romano, una tradición musical que acabaría llevando el nombre de canto gregoriano.

Murió en el año 604 y pronto fue venerado como santo. Es considerado uno de los cuatro grandes Padres y doctores de la Iglesia latina, junto con san Ambrosio, san Jerónimo y san Agustín, y su grandeza le valió el sobrenombre de «el Magno».