19 de agosto de 2026
Sant Joan Eudes, Sant Magí, Sant Bernat Tolomei, Sant Ezequiel Moreno Díaz
Hoy, día 19 de agosto, celebramos la festividad de los santos: Juan Eudes, presbítero; Magín, mártir; Bernardo Tolomei, abad; y Ezequiel Moreno, obispo.

San Juan Eudes, presbítero
Nació en Ri (Francia) en el año 1601, inscribiéndose en las corrientes renovadoras de la Iglesia francesa, en una época en la que cobraba fuerza el rigorismo moral del jansenismo. Predicador de misiones populares, promovió sobre todo la renovación del clero mediante la fundación de seminarios; creó también una congregación dedicada a la acogida y la rehabilitación de mujeres en situación de prostitución: la Orden de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. En reacción contra el jansenismo, predicó la devoción a la humanidad de Jesús y se convirtió en el principal propagador de la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y María, con la fundación de la Congregación de Jesús y María, sociedad de vida apostólica destinada especialmente a la dirección de seminarios y a las misiones parroquiales. Murió en Caen el 19 de agosto de 1680. Fue canonizado en 1925.
 

San Magín, mártir
Es un mártir de gran devoción popular. Según una tradición tardía, habría vivido durante treinta años como ermitaño en la sierra de la Brufaganya, al noroeste de Tarragona, en el siglo III. Murió hacia el año 300, aunque no comenzó a recibir culto hasta el siglo XVI. Es el santo patrón de la ciudad de Tarragona.
 

San Bernardo Tolomei, abad
Nació en el año 1272. Estudió derecho hasta que en 1313 se retiró con dos compañeros para llevar una vida eremítica en una propiedad suya, en la soledad del desierto de Accona, llamada posteriormente Monte Oliveto, núcleo de una futura congregación benedictina: Santa María del Monte Oliveto (olivetanos). Murió en el año 1348 en Siena mientras asistía a los monjes afectados por la peste. Fue canonizado en 2009.
 

San Ezequiel Moreno Díaz, obispo
Nació en Alfaro (La Rioja) en 1848. Ingresó en los agustinos de Monteagudo (Navarra). Desarrolló su primera misión apostólica en Filipinas, donde fue ordenado en 1871 y aprendió el tagalo para tener un mejor contacto con los naturales del país. En 1888 fue destinado a Colombia: “Ya hace tiempo que me parece que el Señor me llama a esta misión”. Allí desarrolló su misión, tanto en Bogotá como en el norte del país, donde llegó a ser obispo de Pinar del Río y de Pasto, y vicario apostólico de Casanare, atendiendo a todo tipo de desvalidos y anunciando la fe en un Señor que nos ama. Enfermo de cáncer, regresó a Monteagudo en el año 1906, donde murió el 19 de agosto del mismo año. Fue canonizado en 1992.