28 de julio de 2026
Santa Catalina Tomàs, Beato Urbano II, San Pedro Poveda y Santos Nazario y Celso de Milán

Hoy, día 28 de julio, celebramos la festividad de: santa Catalina Tomás, virgen; del beato Urbano II, papa; de san Pedro Poveda, presbítero y mártir; y de los santos mártires de Milán, Nazario y Celso.

Santa Catalina Tomàs, virgen

Catalina Thomassa nació en Valldemossa, en la sierra de Tramuntana de Mallorca, en 1531 (llamada así, con la costumbre de la época de feminizar el apellido). De familia campesina, quedó huérfana de muy joven, y fue acogida primero por el abuelo paterno y después por el hermano mayor. Ingresó en el monasterio de canónigas regulares agustinas de Santa María Magdalena, donde llevó una vida de penitencia y servicio.

Su fama de sabiduría y prudencia hizo que muchas personas acudieran a ella buscando consejo y ayuda, generando también una numerosa correspondencia: "Os ruego que tengáis buena esperanza de que nuestro Señor estará siempre con vos en toda cosa, y si no tenéis tan prontamente lo que querríais, pensad que no lo merecéis y, así como el Señor es verdadero Padre, sabe lo que sus hijos necesitan, y lo que Él quiere dar, quiere que nosotros muchas veces se lo pidamos y no nos cansemos". Sus "Cartas espirituales" ponen de manifiesto su experiencia mística. Reposó en la paz del Señor en el año 1574 y fue elevada a los altares en 1930. Es la primera hija de las Islas canonizada.

Beato Urbano II, papa

De origen francés, discípulo de san Bruno en Reims, ingresó como monje en el monasterio de Cluny, donde llegó a ser prior. Una vez elegido papa en 1088, hizo progresar la reforma gregoriana, combatió la simonía y la corrupción del clero, defendió a la Iglesia ante los poderes seculares en plena querella de las investiduras entre el papado y las monarquías europeas que se disputaban la autoridad para nombrar (investir) los cargos eclesiásticos, y trabajó por la disminución de la influencia bizantina en Sicilia y el sur de la península itálica. También proclamó la primera cruzada en 1095 con la idea de recuperar Jerusalén y el resto de Tierra Santa, pero no llegó a verlo porque murió cuatro años más tarde. Fue beatificado en 1881.

San Pedro Poveda, presbítero

Sacerdote nacido en Linares, Jaén, en 1874, trabajó convencido de que la escuela era un medio de regeneración social y de justicia para con los necesitados. Escribió numerosos opúsculos y fundó en Oviedo en 1911 la primera academia de maestros, cuna de la Institución Teresiana. En 1913 es canónigo de la catedral de Jaén, y en esta ciudad aún impulsa la Obra de las Academias Teresianas, fundando la primera Academia-Internado dirigida por Josefa Segovia, academias que se multiplicaron en otras ciudades de España.

La Institución Teresiana recibirá la aprobación diocesana de Jaén en 1917 y será aprobada por la Santa Sede en 1924. Actualmente, es una Asociación Privada de Fieles integrada solo por laicos que se comprometen a vivir su misión y espiritualidad desde el testimonio personal, el trabajo profesional y la vida familiar: "exteriormente seréis como todos, pero os distinguiréis en la santidad de vida"Santa Catalina Tomás, Beato Urbano II, San Pedro Poveda y Santos Nazario y Celso de Milán. En 1922 nuestro santo se traslada a Madrid al ser nombrado Capellán Real y allí continúa impulsando la Institución y relacionándose con numerosas asociaciones del mundo educativo. Murió en Madrid a manos de los milicianos apenas estallada la guerra civil, el 28 de julio de 1936. Fue canonizado en 2003.

Santos Nazario y Celso de Milán, mártires

Los cuerpos de estos mártires fueron descubiertos por san Ambrosio de Milán.

La leyenda cuenta que Nazario tenía por padre a un pagano y por madre a una cristiana. El padre quería hacerlo sacerdote de los dioses paganos, pero la madre consiguió que lo bautizaran. De joven se dedicó a la predicación y esto le valió ser exiliado de Roma. Pasando por Milán conoce a los santos Gervasio y Protasio y posteriormente se fue a predicar por la Galia. Allí la madre de Celso, un niño de nueve años, le confió a su hijo, a quien él crió como cristiano. Después de años de predicación en la Galia y en los Alpes donde convirtieron a muchos al cristianismo, finalmente regresaron a Milán donde fueron decapitados como mártires.