20 de julio de 2026
Festividad del profeta Elías, santa Margarita de Antioquía y sant Aureli de Cartago
Hoy, 20 de julio, celebramos la festividad del profeta Elías, del Antiguo Testamento; de santa Margarita de Antioquía, virgen y mártir; y de sant Aureli de Cartago, obispo.


Sant Elías, profeta del Antiguo Testamento

Gran profeta que aparece en medio de la historia del pueblo de Israel para reivindicar el nombre de Dios ante la idolatría y la injusticia. El nombre de Elías significa “el Señor es mi Dios”. Llevó una vida solitaria al este del Jordán hacia el siglo IX a.C., y se inflamó de celo por la fidelidad a la Alianza en el monte Carmelo. El libro del Sirácida dice de él: “Entonces se levantó el profeta Elías: era como el fuego, y su palabra quemaba como una antorcha” (Sir 48,1). Un ejemplo sorprendente de su fuerza profética lo encontramos cuando se enfrenta con los seguidores de Baal en el monte Carmelo (cf. 1 Re 18), y en el encuentro con el Señor en el Horeb en el rumor de una brisa suave (cf. 1 Re 19).

Cumplida su misión, es llevado al cielo por un carro de fuego (2 Re 2,11-12). Tuvo continuidad primeramente en su discípulo Eliseo (2 Re 2) y, más tarde, en la persona de Juan Bautista (Mt 17,10-13). Como representante de todos los profetas del Antiguo Testamento, apareció al lado de Jesús en el momento de la Transfiguración (Mt 17,3).


Santa Margarita o Marina de Antioquía, mártir

Según la hagiografía clásica, en el siglo III, era hija de un sacerdote pagano y conoció la fe por medio de su dida, y se bautizó a la edad de 12 años. Es una mártir de Antioquía de Siria que fue martirizada y decapitada durante las persecuciones de finales del siglo III. Fue muy popular durante toda la edad media.

La Llegenda àuria explica que en la cárcel fue visitada por el diablo en forma de dragón, que se la tragó; pero ella, armada con una cruz, logró salir de allí. Por eso se la suele representar con un dragón a los pies y es invocada por las mujeres embarazadas para tener un buen parto.


Sant Aureli de Cartago, obispo

Hacia el año 391 o 392, poco después de que Agustín recibiera el presbiterado en Hipona, fue ordenado obispo de Cartago, un cargo que conllevaba ser primado o patriarca de África, lo que lo convirtió en uno de los prelados más importantes de la Iglesia de aquel momento. A pesar de que la Iglesia africana estaba fuertemente dividida por herejías donatistas y pelagianas, así como por la permanencia de costumbres paganas, trabajó con determinación y con espíritu conciliador por la pureza de la fe cristiana. Convocó diversos sínodos y concilios de obispos africanos. Murió en el año 430.