13 de junio de 2026
San Antonio de Padua y san Aventino

Hoy, día 13 de junio, celebramos la festividad de san Antonio de Padua, presbítero y doctor, y la de san Aventino, mártir.
San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia
Se trata de uno de los santos más populares a causa de los muchos milagros que se le atribuyen. Nació en Lisboa hacia el año 1192 y fue bautizado con el nombre de Fernando de Bulhoes. Ingresó en la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín, donde se dedicó a los estudios de teología, pero hacia 1220 decidió hacerse franciscano para ir a las misiones, tomando el nombre de Antonio para imitar al santo monje anacoreta egipcio. Embarcó hacia Marruecos, pero por una enfermedad no pudo predicar allí, y al volver en barco, una tempestad lo llevó hasta Sicilia.
Fue entonces a Asís, donde conoció a san Francisco, y desde allí inició una etapa de predicación durante el papado de Gregorio IX, uno de los grandes favorecedores de las órdenes mendicantes. Sus dotes de predicador fueron reconocidos allá donde ejerció este ministerio, en el sur de Francia y en el norte de Italia. Parece que fue el primer profesor de teología de su orden. Hombre ejemplar en la pobreza, alcanzó en vida fama de milagrero. Buen conocedor de la Sagrada Escritura y con fuertes preocupaciones sociales (de donde más tarde nacería la institución del "pan de los pobres").
Murió en Padua el 13 de junio del año 1231, sin haber cumplido los cuarenta años, y fue canonizado al año siguiente. Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1946 con el nombre de “Doctor Evangélico” por su celo predicador. En Padua lo llaman sencillamente “el santo”. Acostumbra a ser representado con el hábito franciscano, con el niño Jesús en los brazos y a menudo con un lirio, símbolo de pureza y castidad.
Uno de los milagros legendarios que se le atribuyen ocurrió cuando, no pudiendo predicar en las iglesias porque se encontraban vacías, ya que la ciudad de Rímini estaba controlada por los herejes, llegó al mar y dijo: “puesto que vosotros mostráis ser indignos de la Palabra de Dios, entonces me dirijo a los peces, para confundir vuestra incredulidad”; y los peces acudieron por centenares para escuchar sus palabras.
Otra leyenda cuenta que, poco tiempo después de la muerte del santo en la ciudad de Padua, un niño pequeño cayó en una tina de agua y se ahogó; llena de dolor, la madre acudió al altar del santo y le prometió que, si revivía a su hijo, ofrecería a los pobres una cantidad de trigo igual al peso del pequeño. Al terminar la súplica, vio cómo su hijo se reanimaba, por lo que cumplió su promesa, difundiéndose la noticia por la ciudad, y muchos añadían a sus oraciones ofrendas de pan para los pobres.
San Aventino, mártir
Aparece en algunos santorales antiguos, pero su vida está muy poco documentada. Fue un ermitaño del siglo VIII establecido en los Pirineus que, por un exceso de religiosidad, de vez en cuando abandonaba la soledad y el recogimiento para ir a predicar a los pastores y campesinos paganos. Según la leyenda, un día un oso se le acercó con una espina clavada y nuestro santo se la quitó. Un día se encontró con un grupo de sarracenos ignorantes de la fe de Cristo, de paso hacia Francia, que lo tomaron prisionero y lo martirizaron.prendre presoner i el van martiritzar.