12 de junio de 2026
San Onofre y san Juan de Sahagún
Hoy, día 12 de junio, celebramos la festividad de san Onofre, ermitaño, y la de san Juan de Sahagún, presbítero.


San Onofre, ermitaño

Lo poco que conocemos de él fue referido por Pafnucio en La vida de san Onofre, ermitaño, un discípulo suyo que lo acompañó en sus últimos días y lo enterró. San Onofre fue un anacoreta egipcio del siglo V que pasó sesenta años en el desierto de la Tebaida alimentándose de dátiles y agua, imitando el ejemplo de soledad de Juan el Bautista o Elías, porque se consideraba que este estilo de vida era el más perfecto. Tuvo una gran veneración en las iglesias de Oriente, y fue conocido en Occidente gracias a los cruzados. Existe una cierta leyenda inverosímil que lo vincula a la búsqueda del Santo Grial. Su nombre es de los pocos que nos han llegado en lengua copta, sucesora de la lengua del Egipto de los faraones.


San Juan de Sahagún, presbítero

Juan González de Castrillo (Juan de Sahagún) nació en el año 1430 en Sahagún, León. Recibió su primera educación de los benedictinos de Sahagún. Ordenado presbítero en Burgos y deseoso de dedicarse a predicar, fue a consolidar sus conocimientos a la Universidad de Salamanca, y allí ingresó en la congregación de los Ermitaños de San Agustín: “lo que pasó aquella noche entre Dios y mi alma solo Él lo sabe; y después, por la mañana, fui a san Agustín, iluminado por el Espíritu Santo, y recibí este hábito”.

Con su predicación tuvo una gran influencia en la ciudad, tanto de cara a la vida moral y espiritual de la gente como, sobre todo, en la búsqueda de la concordia entre las diferentes facciones enfrentadas que allí luchaban. Una leyenda cuenta que un toro salvaje campaba por la ciudad aterrorizando a la población. Juan se puso ante él y le dijo: “Tente, necio”, y el toro se amansó. Murió en 1479. Su canonización fue proclamada en 1690.