15 de mayo de 2026
San Isidro, san Pacomio y santa Juana de Lestonnac
Hoy, día 15 de mayo, celebramos la festividad de san Isidro, labrador; de san Pacomio, abad; y de santa Juana de Lestonnac, religiosa.


San Isidro Labrador

Nació hacia el 1080 en Madrid, en el seno de una familia pobre, cuando la pequeña villa acababa de ser conquistada a los musulmanes. A pesar de los horarios durísimos que suponía trabajar como jornalero en el campo, se levantaba siempre un poco más temprano para poder ir a misa y rezaba durante la jornada. Era un hombre callado y amable que donaba todo lo que podía a los pobres, sin descuidar a su esposa ni a su hijo. Su muerte se sitúa hacia el año 1130.

Patrón de los campesinos españoles, lo es también de los catalanes a partir de su canonización en 1622. Sus atributos iconográficos son unas gavillas, los bueyes y el arado. La leyenda resalta sus virtudes con todo tipo de milagros; uno de los más conocidos es el de los bueyes: acusado por su amo de abandonar el trabajo para rezar, este ve cómo los bueyes aran la tierra solos, tal vez guiados por un ángel. Otro es el milagro del molino, donde Isidro multiplica el trigo que ofrece a las palomas hambrientas.


San Pacomio, abad

Su hagiografía nos explica que nació hacia el 287 en el Alto Egipto. Cuando tenía unos veinte años, fue reclutado como soldado romano contra su voluntad y trasladado a Tebas. Allí conoció a los cristianos locales, que tenían por costumbre llevar comida y consuelo cada día a los reclutas, gente a la que no conocían de nada. Sus compañeros le explicaron: «Son cristianos y nos tratan así a causa del Dios del cielo». Esto le impresionó profundamente y, una vez finalizó el servicio militar, se convirtió y se hizo bautizar.

Entró en contacto con diversos ascetas del desierto y se hizo ermitaño. Después de conocer a san Antonio y las lauras de Macario, Pacomio inició hacia el 320 el monasterio de Tabennisi, en la orilla derecha del Nilo, tras oír una voz misteriosa que le decía: «Pacomio, quédate aquí y funda un monasterio». Durante su vida fundó otros ocho cenobios para hombres y dos para mujeres. Influyó poderosamente en el monaquismo occidental a través de la Regla que san Jerónimo tradujo al latín, y es considerado el fundador del monacato cenobita cristiano. Murió hacia el 348.


Santa Juana de Lestonnac, religiosa

Sobrina de Montaigne, nació en Burdeos en 1556, de padre católico y madre protestante calvinista. A los diecisiete años fue entregada en matrimonio contra su voluntad. Durante veinticuatro años vivió una vida familiar educando a sus siete hijos y manteniendo relaciones cordiales con los vecinos. Su sensibilidad humana la hacía cercana y receptiva con todos los que la rodeaban. Tras la muerte de su marido, y con los hijos ya mayores, Juana pidió entrar en un monasterio cisterciense a la edad de 41 años, pero su mala salud la obligó a volver a casa.

Desde entonces, quiso dedicarse a la educación de la juventud, preocupada por contrarrestar la influencia calvinista. Así, fundó en Burdeos la Compañía de María, la primera congregación religiosa para la educación de las niñas, inspirándose en la espiritualidad ignaciana de la Compañía de Jesús. Se trata de una comunidad de hermanas que armonizan la oración y la vida contemplativa con la dedicación a la enseñanza de las mujeres. Las caracterizan rasgos muy ignacianos como «encontrar a Dios en todas las cosas», el discernimiento, el acompañamiento espiritual y el servicio apostólico. Murió en el año 1640 y la Iglesia Católica la declaró santa en 1949.