13 de mayo de 2026
Santa Gliceria, Virgen de Fátima, san Pedro Regalado y santa María Dominga Mazzarello

Hoy, día 13 de mayo, celebramos la festividad de santa Gliceria, mártir; de la Virgen de Fátima; de san Pedro Regalado, franciscano; y de santa María Dominga Mazzarello, religiosa.
Santa Gliceria de Trajanópolis, mártir
Es una santa muy venerada por los griegos y los sirios. Según ciertas fuentes hagiográficas, esta joven, hija de un oficial romano residente en Asia Menor en el siglo II, mostró una gran intrepidez cuando le ordenaron ofrecer sacrificios durante una fiesta pagana. Se hizo la señal de la cruz en la frente diciendo: «Esta es mi luz», y rompió la estatua de Júpiter. Entonces la encarcelaron y la condenaron al martirio y a la muerte.
Nuestra Señora de Fátima
Del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, tres pastorcitos del pueblo de Fátima, en Portugal, vieron a la Virgen María. Una vez al mes, se les aparecía con un mensaje que invitaba al rezo del rosario y a la penitencia por la conversión de los pecadores y por la paz en el mundo:
«Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este lugar se me edifique una iglesia y que recen todos los días el santo rosario. [...] Es necesario que se conviertan, que pidan perdón por sus pecados; que no ofendan más a Nuestro Señor, que ya está muy ofendido».
Al mismo tiempo, los pastores se convirtieron en depositarios de unos «secretos» de tonos más o menos apocalípticos. Trece años después, la autoridad eclesiástica declaró las apariciones «dignas de fe» y autorizó su culto. Desde entonces, Fátima se ha convertido en un centro de fe y de peregrinación de alcance mundial. Dos de los pastores, Francisco y Jacinta, fueron canonizados en el año 2017. La tercera, Lucía, que murió en 2005, fue declarada venerable por el papa Francisco en 2023.
San Pedro Regalado, religioso
Nació en Valladolid hacia el año 1390. Sintió la vocación religiosa y, con catorce años, entró en el convento de San Francisco de la misma ciudad. Como otros franciscanos de su tiempo, supo promover una reforma de su congregación muy centrada en el retorno a la austeridad, el desprendimiento y la penitencia. Al mismo tiempo, dedicaba un gran esfuerzo al servicio de los pobres y a la atención pastoral de los campesinos.
Fue nombrado superior de diversas comunidades y eremitorios. El final de su vida, sin abandonar sus rigurosas prácticas ascéticas, se caracterizó por diversos dones místicos y taumatúrgicos. «La flor de la reforma franciscana» murió en La Aguilera (Burgos) en 1456, donde su fama de santidad se extendió rápidamente. Fue canonizado en el año 1746 y el mismo año fue declarado patrón de Valladolid. En el campo es muy conocido el dicho: «Si llueve por san Pedro Regalado, llueve cuarenta días de contado».
Santa María Dominga Mazzarello, religiosa
Vino al mundo en el año 1837 en Mornese, Italia. Hija de una sencilla familia de campesinos, fue una joven emprendedora, con gran capacidad de riesgo y sacrificio. Su encuentro con san Juan Bosco en 1864 fue decisivo. El fundador de los salesianos, que pensaba entonces en organizar algún proyecto por el bien de las jóvenes, sentó las bases —con la estrecha colaboración de María Dominga— de lo que más tarde cristalizaría en la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, conocidas como salesianas.
A pesar de los pocos estudios que tenía, se convertiría en su primera madre general. Se sentía amada por Dios y quiso comunicar a todo el mundo el secreto de la felicidad: el amor que Dios tiene a cada persona humana. Murió con 44 años al alba del 14 de mayo de 1881. Fue canonizada en el año 1951.