10 de mayo de 2026
San Juan de Ávila, San Antonio Pierozzi y Beato Nicolás Albergati

Hoy, día 10 de mayo, celebramos la festividad: de san Juan de Ávila, presbítero y doctor; de san Antonio Pierozzi, arzobispo de Florencia; y del beato Nicolás Albergati, obispo de Bolonia.
San Juan de Ávila, presbítero y doctor
Nacido en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) en el año 1499, en el seno de una familia acomodada de ascendencia judía. Estudió en Alcalá de Henares y Salamanca. Es ordenado presbítero en 1526 y, desde entonces, llevó a cabo una gran actividad en misiones populares en el sur de España que le valieron el título de apóstol de Andalucía. Predicador y escritor, fundó colegios para formar a los candidatos al sacerdocio y, por medio de sus escritos, ha influido durante siglos en la vida del clero secular. En 1531 fue denunciado por herejía a la Inquisición y en la soledad de la celda escribió buena parte de su doctrina espiritual: “aprendió en pocos días más cosas que en todos sus años de estudios”. Dos años después, sería declarado inocente. Mantuvo contactos con las grandes personalidades espirituales de la Península y fue muy valorado por otros santos de su tiempo: amigo de san Ignacio, favoreció el establecimiento de los jesuitas, apoyó la reforma carmelitana de santa Teresa de Jesús y a san Juan de Dios para la fundación de la Orden Hospitalaria.
Se durmió en el Señor en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569. Su canonización fue en 1970, en 1946 fue designado patrón del clero secular español y en 2012 declarado doctor de la Iglesia Universal.
San Antonio Pierozzi, arzobispo de Florencia
Nació en Florencia en el año 1389. Hombre culto, protector de la obra de fra Angélico, teólogo y un gran erudito italiano, entró en la orden de los Predicadores y ejerció diversas responsabilidades importantes hasta que, en 1446, es nombrado arzobispo de Florencia, donde veló especialmente por el clero. Al mismo tiempo, creó instituciones al servicio de los más pobres e intentó no involucrarse en las pugnas por el poder en la ciudad. A pesar de su gran actividad pastoral, no descuidó nunca el estudio y la reflexión. Es autor de numerosos y extensos escritos, sobre todo de teología moral, entre los que destacan la “Summa sacrae theologiae” y la “Chronica”. Murió en una colina habitada del norte de Florencia en el año 1459. Fue proclamado santo en mayo de 1523.
Beato Nicolás Albergati, obispo de Bolonia
Noble de la ciudad de Bolonia, tras estudiar leyes se hizo cartujo. En 1427 fue ordenado obispo de Bolonia y cuatro años más tarde creado cardenal. El papa Martín V lo nombró nuncio apostólico y trabajó con éxito para restablecer la paz entre Francia y Borgoña, y entre Milán y Venecia, por lo que se le conoció como “el ángel pacificador”. Potenció mucho el cultivo de las artes. Fue beatificado en 1745.