5 de mayo de 2026
San Ángel de Jerusalén, San Máximo de Jerusalén, Santa Irene y Beato Salvi Huix

Hoy, día 5 de mayo, celebramos la festividad: de san Ángel, religioso; de Máximo de Jerusalén, obispo; de santa Irene, mártir; y del beato Salvi Huix, mártir.
San Ángel de Jerusalén, religioso
Nacido en Jerusalén hacia el año 1185 en el seno de una familia judía convertida al cristianismo. Fue uno de los primeros miembros de la orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas), y tras ser ordenado presbítero recibió la misión de obtener de Roma la confirmación de la Regla de su orden. La etapa final de su vida la pasó en Sicilia, por lo que también es conocido como San Ángel de Sicilia, y allí destacó como predicador. Fue apuñalado por la espalda un 5 de mayo del año 1225, por uno de los personajes importantes del lugar, a quien había denunciado por su falta de ética.
San Máximo de Jerusalén, obispo
Bautizado con el nombre de Maximionas, en tiempos de las últimas persecuciones bajo el emperador Maximino Daya (305-313), fue condenado a trabajos forzados en las minas, tras sacarle un ojo y quemarle un pie con hierros candentes. Después, ya en tiempos de paz, se hizo monje tomando el nombre de Máximo de Jerusalén y posteriormente se convirtió en obispo de esta ciudad, donde intervino en la construcción de los santuarios de los lugares santos. Murió posiblemente en el año 348.
Santa Irene, mártir
Detrás del nombre de Irene late uno de los anhelos más nobles de la humanidad. Originado en la voz griega “eiréne”, significa "paz", pero en su sentido más positivo, heredado de la tradición clásica. Nuestra santa, de origen eslavo, vivió en la segunda mitad del siglo I, y al convertirse al cristianismo cambió el nombre pagano de Dánae por el de Irene y añadió al nombre el sentido de la caritas cristiana. Según la leyenda, salió milagrosamente indemne de multitud de intentos de martirio porque no renunciaba a la fe: lanzarla a los pies de caballos salvajes, tirarla a un pozo lleno de víboras, serrarla y atarla a una piedra de molino. Fue muy venerada en la antigua Bizancio.
Beato Salvi Huix, obispo y mártir
Nació el año 1877 en la casa solariega de Huix en Sant Hilari Sacalm. Después de ser ordenado presbítero en la diócesis de Vic, ingresó en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, de la cual fue Superior. Posteriormente, fue nombrado obispo de Ibiza y en 1935 de Lérida. Durante los primeros días de la Guerra Civil fue encarcelado. La Generalitat organizó un traslado a Barcelona, y al ser detenido por un control, comentó a sus compañeros: “Ya estamos en Sants”, en el sentido de que era la estación final del viaje hacia el martirio. Pidió ser el último en ser ejecutado para animar y absolver a sus compañeros, todos fusilados la madrugada del 5 de agosto de 1936. Fue beatificado en el 2013.