3 de mayo de 2026
San Felipe y san Jaime el menor y Beata Emilia Bicchieri
Hoy, día 3 de mayo, celebramos la festividad: de san Felipe y san Jaime, Apóstoles; y de la beata Emilia Bicchieri, virgen.

San Felipe y san Jaime el menor, Apóstoles

Forman parte de los Doce Apóstoles elegidos por Jesús. Son recordados el mismo día porque sus reliquias fueron llevadas simultáneamente hasta Roma en el siglo VI y veneradas en la Basílica de los Santos XII Apóstoles de Roma, inicialmente dedicada solo a ellos dos. Esta Basílica fue dedicada el 1 de mayo del 570, pero al instituirse en 1955 la fiesta de San José obrero, cambió de fecha, celebrándose actualmente el 3 de mayo.

Felipe nació en Betsaida y, como Pedro y Andrés, había sido discípulo de Juan Bautista; el cuarto Evangelio pone en su boca la petición: "Señor, muéstranos al Padre". Según algunos textos apócrifos, después de Pentecostés y de la muerte de Santiago, fue a evangelizar la Frigia, en el centro de la actual Turquía, siendo finalmente crucificado. Iconográficamente, se acostumbra a representar portando una cruz latina.

En cuanto a Jaime (Santiago), la tradición y la liturgia romanas han identificado a este Apóstol con el llamado Jaime el menor, al que san Pablo llama hermano del Señor (pariente cercano), y que fue el primer jefe de la Iglesia de Jerusalén. Es considerado el autor de la primera de las epístolas llamadas católicas del Nuevo Testamento, donde afirma que “la fe sin obras es una fe muerta”. San Jerónimo lo identificó con el hijo de Alfeo o Cleofás, y hermano de Judas Tadeo. Murió como mártir, probablemente lapidado, entre los años 62 y 66. Acostumbra a ser representado con un bastón y a menudo sosteniendo en la mano un libro (o un rollo).

Beata Emilia Bicchieri, virgen

Nació en 1238 en Vercelli, en el Piamonte italiano. Huérfana de madre desde muy joven, no queriendo acceder a los deseos de su padre, que la quería casar, consiguió de él la construcción de un monasterio, el primero de la orden regular de Terciarias Dominicas, el monasterio de Santa Margarita. Elegida priora contra su voluntad, gobernó con tacto y habilidad, repitiendo a menudo la frase: “hacer todo solo por Dios”. Eran frecuentes sus éxtasis místicos y visiones de Dios. Tuvo siempre una gran devoción a la Eucaristía, a la Pasión de Nuestro Señor y a la Virgen María. Murió el 3 de mayo del año 1314 y fue beatificada en 1769.