30 de abril de 2026
San Pío V, san José Benito Cottolengo, san Mariano y san Santiago
Hoy, día 30 de abril, celebramos la festividad de san Pío V, papa; de san José Benito Cottolengo, presbítero; y la de los santos Mariano y Santiago, mártires.


San Pío V, papa

Antonio Michele Ghislieri nació en el ducado de Milán en el año 1504. De joven entró en la orden de los Predicadores. Dominico del grupo reformador, fue llamado por el papa para ser comisario general de la Inquisición romana. Fue elegido papa en el año 1566 con el nombre de Pío V.

Es el gran hombre de las reformas del Concilio de Trento. Durante los seis años de su pontificado, aplicó con gran dedicación las decisiones del concilio. Promulgó el catecismo romano, así como el breviario y el misal, y formó una comisión para la revisión de la Vulgata. Ante las nuevas situaciones pastorales, creó dos congregaciones que serían la base de la posterior Propaganda Fide. Proclamó a santo Tomás de Aquino doctor de la Iglesia y propuso la introducción de la Summa Theologica en la enseñanza de los clérigos.

Convocó la Santa Liga, la coalición militar para contrarrestar el avance de los turcos por Europa. Cuando se enteró del triunfo en Lepanto, mandó que tocaran todas las campanas de la ciudad y promovió la devoción al rosario. También trabajó a favor de la asistencia a los pobres y necesitados, creando estructuras de ayuda como el Monte de Piedad y los hospitales de San Pedro y del Espíritu Santo. Se durmió en el Señor el primero de mayo de 1572. Su canonización data de 1712.


San José Benito Cottolengo, presbítero

Nació en el año 1786 en Bra, en el Piamonte, en el seno de una familia burguesa acomodada. A los dieciocho años entró en el seminario, fue ordenado presbítero y, un tiempo después, sería elegido canónigo en Turín. Después de un tiempo dedicado al estudio y la predicación, el encuentro con una madre embarazada y enferma, a la cual no querían admitir en ningún hospital, lo llevó a abrir en Valdocco, Turín, el conjunto de establecimientos de caridad “Pequeña Casa de la Divina Providencia”, al cual siguieron otras obras de estilo similar que llevarían su nombre.

Siempre estuvo fuertemente fundamentado en una gran confianza en la divina Providencia: “el banco de la Providencia no conoce la bancarrota”. Fundó la congregación de Hermanos de San Vicente, actualmente Hermanos de José Benito Cottolengo. Se durmió en la paz de Cristo el 30 de abril del año 1842; sus últimas palabras fueron las del salmo 122: “Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor”. Es considerado el apóstol de la caridad del siglo XIX. Fue canonizado en el año 1934.


San Mariano y san Santiago, mártires

Mariano era lector y Santiago diácono en una comunidad de la región de Numidia, al norte de África del siglo III. Fueron detenidos y llevados a Lambese, en la actual Argelia, donde fueron interrogados. Al no abjurar de la fe, los encarcelaron hasta que los llevaron, junto con muchos otros cristianos, al cauce de un río seco donde la ribera formaba una especie de circo donde podía haber una gran cantidad de espectadores. Allí fueron decapitados hacia el año 259, en tiempos del emperador Valeriano. El acta de su pasión se considera auténtica y fue escrita por un cristiano que había compartido la cárcel con ellos.