27 de abril de 2026
Mare de Déu de Montserrat, San Simeón y Santa Zita de Lucca
Hoy, día 27 de abril, celebramos la festividad de la Mare de Déu de Montserrat, patrona de las diócesis catalanas; la de San Simeón, obispo de Jerusalén y mártir; y la de Santa Zita de Lucca, virgen.
La Mare de Déu de Montserrat
Hacia el año 1025, el abat de Ripoll y bisbe de Vic, Oliba, fundó el monestir de Santa Maria de Montserrat en una montaña que, desde tiempos muy antiguos, estaba llena de ermitas habitadas por eremitas que buscaban soledad y un ambiente de oración. A partir de aquí, la devoción se extendió por toda Catalunya y más allá.
El papa León XIII, en 1880, declaró a la Mare de Déu de Montserrat patrona de las diócesis catalanas como fruto de las celebraciones del milenario del supuesto hallazgo de la imagen de la Virgen, e instituyó su fiesta que finalmente, en el año 1914, quedó fijada el 27 de abril.
Naturaleza, sentido de país, piedad popular y vida monástica se hermanan en la santa montaña en una alabanza única al Creador, sostenida por la mirada serena de Maria, que ofrece a su Hijo a todos los que van a venerarla. Desde Montserrat, Maria continúa siendo punto de referencia de nuestro camino cristiano.
Este tiempo el monestir de Montserrat celebra su milenario (1025-2025) bajo el lema: Ora, lege, labora, rege te ipsum, in comunitate (reza, lee, trabaja, rígete a ti mismo, en comunidad).
San Simeón, obispo de Jerusalén y mártir
Fue el segundo jefe de la comunidad cristiana de Jerusalén en el siglo I, sucediendo en el cargo al apóstol Santiago el Menor. Acusado de proselitismo, fue cruelmente martirizado y finalmente crucificado como Jesús en tiempos del emperador Trajano, hacia el año 107.
Santa Zita de Lucca, virgen
Hija de un humilde matrimonio que la supo educar en una religiosidad profunda, nació en el año 1218 en Monsagrati, al norte de Italia. Cuando tenía solo doce años, se trasladó a la vecina ciudad de Lucca, donde entró al servicio de la familia Fatinelli durante casi cincuenta años. Pronto se ganó el aprecio de la familia por su dedicación al trabajo, y el de los pobres y enfermos por su generosidad y caridad.
En el momento de su fallecimiento, en 1278, su fama de mujer santa ya se había extendido por toda la ciudad de Lucca, de la cual es patrona. Fue canonizada en el año 1696.
Un relato hagiográfico explica que daba de comer a los pobres en secreto. Cuando su amo la sorprendió mientras llevaba pan a escondidas, al revisarla, el pan se había convertido en flores.