24 de abril de 2026
San Fidel de Sigmaringen, San Pere Ermengol, San Benito Menni, Santas María de Cleofás y Salomé
Hoy, día 24 de abril, celebramos la festividad de San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir; de San Pere Ermengol, mártir; la de San Benito Menni, presbítero; y las discípulas del Señor: Santas María de Cleofás y Salomé.


San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir

Marc Roy nació en Alemania en 1577, en una familia de buena posición. Doctor en filosofía y derecho y preceptor de príncipes, fue abogado en Colmar antes de ingresar en la orden capuchina, donde tomó el nombre de Fidel de Sigmaringen. En el convento llevó una vida de austeridad y oración, a la vez que se dedicaba con gran celo a la predicación. Sus discursos eran simples y directos, con palabras fuertes ancladas en la Palabra de Dios, con las que obtuvo numerosas conversiones.

La recientemente creada congregación pontificia de Propaganda Fide, dedicada a la difusión de la fe y la lucha contra las herejías, le encargó una misión entre los calvinistas del cantón suizo de los Grisones; fue a manos de estos que murió golpeado y atravesado por una espada al negarse a renegar de su fe. Era el 24 de abril del año 1622. Él mismo había dicho: “si me matan, aceptaré gustosamente la muerte por amor a nuestro Señor. Lo consideraré una gran gracia”. Fue canonizado en 1746.


San Pere Ermengol, mártir

Si bien existen fundados dudas sobre su existencia real, la hagiografía explica que nació en un castillo de la Guàrdia dels Prats, cerca de Montblanc. Según la tradición, era hijo de Arnau Ermengol, de una rama colateral de los condes de Urgell. Llevó una vida violenta y disoluta hasta que, durante una cacería de jabalíes, se encontraron dos grupos de cazadores; se peleó con el líder del otro grupo y lo mató con la daga. Huyó de la justicia hasta que, pasado un tiempo, se convirtió y entró en la orden de la Mercè para expiar sus pecados.

Como era hombre de letras, fue ordenado presbítero y enviado a redimir cautivos, entregándose él mismo como rehén a los musulmanes en Granada y Argelia. Dado que el pago del rescate se retrasaba, los musulmanes lo arrastraron hasta el campo, donde lo colgaron de un árbol y lo dieron por muerto. Cuando, unos días más tarde, llegaron los cristianos con el rescate, encontraron al colgado todavía vivo. Los hagiógrafos afirman que el santo conservó el resto de su vida el cuello torcido, un olor anómalo y un color mortecino en la cara. Retornado a la patria, llevó una vida penitente, primero en Barcelona y después en el eremitorio de Santa Maria dels Prats, en la Guàrdia. Fue un modelo de vida dedicada a Dios hasta su muerte, acaecida hacia el año 1304.


San Benito Menni, presbítero

Angelo Ercole Menni, nacido en Milán el año 1841, era hijo de una familia de pequeños comerciantes. Después de una experiencia en la evacuación y atención a los heridos de la batalla de Magenta, decidió ingresar en la orden de los Hermanos de San Juan de Dios, donde tomó el nombre de Benito. Después de estudiar en Lodi y Roma, fue ordenado presbítero.

En 1867 fue enviado a España con el encargo de restaurar la orden hospitalaria, que había desaparecido con la desamortización. El mismo año de su llegada estableció en Barcelona el primer hospital infantil de la Península. También dedicó muchos esfuerzos a la asistencia de los enfermos mentales y, por esta razón, fundó en 1881 en Ciempozuelos(Madrid) la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Murió en Dinard (Francia) el 24 de abril de 1914. Desde 1999, la Iglesia Católica lo venera como santo.


Santas María de Cleofás y Salomé, discípulas del Señor

Ambas se encontraban entre las mujeres que la mañana de Pascua se dirigieron al sepulcre del Señor para ungir su cuerpo, y fueron las que recibieron el primer anuncio de la Resurrección. Estas mujeres se identifican como Santa María, esposa de Cleofás y madre del apóstol Santiago el Menor; y Santa Salomé, identificada por algunos como la esposa de Zebedeo y madre de los apóstoles Santiago y Juan.