13 de abril de 2026
San Martín I y san Hermenegildo

Hoy, día 13 de abril, celebramos la festividad de san Martín I, papa y mártir, y la de san Hermenegildo, mártir.
San Martín I, papa
Formaba parte del clero romano. En el año 649 fue elegido papa y consagrado sin la aprobación del emperador bizantino, al cual estaba sometida Roma en aquellos momentos. Combatió el monotelismo (doctrina que, aun admitiendo las dos naturalezas de Jesús, negaba su doble voluntad), que el emperador romano de Oriente, Constante II, pretendía imponer. Por este motivo, el emperador lo hizo capturar en Roma; fue conducido a Constantinopla, degradado públicamente y deportado a Crimea, donde murió de miseria un 13 de abril del año 655.
De aquel cautiverio se conserva este testimonio:
«Vivo las angustias del exilio, desposeído de todo, alejado de mi Sede: alimento mi débil cuerpo con pan duro; pero no me preocupan las cosas terrenales».
Desde entonces ha sido venerado como mártir de la fe y es considerado el último de los papas mártires.
San Hermenegildo, mártir
La monarquía visigoda que gobernaba la península ibérica en el siglo VI, en tiempos del rey Leovigildo, profesaba la fe arriana (que afirmaba que Jesús no era Dios), mientras que la mayoría de la población era católica.
Su hijo primogénito, Hermenegildo (nombre que significa «guerrero fuerte»), a pesar de ser educado en el arrianismo, se casó con una católica. Dado que en aquella época la no confesionalidad del Estado y la libertad religiosa eran desconocidas, su padre lo envió como gobernador al sur peninsular para evitar conflictos.
Allí, Hermenegildo se convirtió al catolicismo, posiblemente por la influencia de san Leandro, obispo de Sevilla. Al negarse a regresar a Toledo, el gesto se interpretó como una declaración de guerra, lo que desencadenó una lucha armada contra su padre, quien lo venció fácilmente. Como no quiso renegar de la fe católica, fue encarcelado y exiliado a Valencia y, posteriormente, a Tarragona. Allí, un 13 de abril hacia el año 585, fue finalmente ejecutado por orden de su padre al rechazar recibir la comunión de manos de un obispo arriano. Fue canonizado en el año 1585, justo mil años después de su muerte.