3 de abril de 2026
Viernes Santo, san Ricardo, san José el Himnógrafo y de san Sixto I
Hoy, 3 de abril, celebramos el Viernes Santo, la festividad de san Ricardo, obispo; de san José el Himnógrafo, presbítero; y de san Sixto I, papa.


VIERNES SANTO

Hoy, Viernes Santo, es el día en que Jesús fue ensalzado en la Cruz para atraerlo todo hacia Él. Perdonando a sus verdugos, consumó, con su muerte, la donación absoluta de su vida en rescate por todos los hombres.


San Ricardo de Chichester, obispo

Nació en 1197 cerca de Worcester, Inglaterra. Estudió en Oxford, París y Bolonia, donde destacó por su erudición y por su ejemplaridad de vida. Ejerció la docencia en Orleans, donde fue ordenado presbítero, y en 1245 fue nombrado obispo de Chichester. Se opuso a él el rey Enrique III, quien confiscó todos los bienes y propiedades de la diócesis y dio órdenes muy severas contra quienes lo amparasen. Como todos le negaban alojamiento, se convirtió en una especie de obispo misionero que iba por los pueblos y ciudades predicando a Jesucristo y haciendo todo el bien que podía a los pobres. Dos años después fue reconocido gracias a la intervención del papa, que amenazó al rey con la excomunión. San Ricardo vivió muy austeramente, reformó al clero y supo defender con energía los derechos de la Iglesia y la justicia social.

Murió el 3 de abril de 1253 mientras decía: «Señor Jesucristo, os doy gracias por todas las bendiciones que me habéis dado y por todos los dolores e insultos que habéis soportado por mí... Tened misericordia de mí, porque a Vos encomiendo mi espíritu. María, Madre de Dios, Madre de Misericordia, protegedme del enemigo y recibidme en la hora de mi muerte». Fue canonizado nueve años después y es el patrón de los carreteros.


San José el Himnógrafo, presbítero

Nacido en Sicilia hacia el año 810, tuvo que huir con su familia a Tesalónica (Grecia) a causa de la invasión musulmana. Desde joven se dedicó a la vida monástica y, una vez ordenado presbítero, intervino firmemente en las luchas iconoclastas defendiendo el culto a las imágenes. En un viaje de Constantinopla a Roma para pedir la protección de la Santa Sede, cayó en manos de piratas que lo llevaron a Creta como esclavo durante unos tres años. Allí consoló a otros cristianos prisioneros. Según la tradición, una visión de san Nicolás lo alentó y condujo a su liberación.

Hombre culto y de notables cualidades artísticas, fundó un monasterio con un estudio de copistas y una escuela de himnografía y música sacra. Es autor de una gran cantidad de poemas e himnos que aún hoy se utilizan en la liturgia bizantina, razón por la cual recibió el sobrenombre de «dulce voz del pájaro de la Iglesia». Reposó en el Señor el 3 de abril del 886.


San Sixto I, papa y mártir

Fue el sexto sucesor de san Pedro y vivió en Roma en una época de cierta tolerancia hacia los cristianos bajo los emperadores Trajano y Adriano. Introdujo diversas normas litúrgicas, como la oración conjunta del Sanctus entre la asamblea y el presbítero, y posiblemente el Ite, missa est de la despedida de la misa. Murió hacia el año 125, probablemente decapitado; es venerado como mártir, aunque no se conocen los detalles exactos de su martirio.