1 de abril de 2026
San Hugo, san Venancio, san Gilberto y santa Teodora de Roma

Hoy, 1 de abril, celebramos la festividad de los obispos san Hugo, san Venancio y san Gilberto; y la de santa Teodora de Roma, mártir.
San Hugo de Grenoble, obispo
Nació en Valence, en el Delfinado francés, hacia el año 1053 y fue ordenado obispo de Grenoble cuando tenía 27 años. Durante los dos primeros años intentó combatir la simonía (la venta de cargos eclesiásticos), el concubinato de muchos clérigos y el deplorable estado económico de la diócesis. Como no obtuvo grandes resultados, decidió retirarse a un monasterio benedictino, pero el papa le ordenó regresar a la diócesis. Allí, durante unos cincuenta años, aplicó la reforma impulsada por Gregorio VII. Favoreció el renacimiento del monacato estableciendo benedictinos en Chalais y conduciendo a san Bruno y a sus compañeros al desierto de la Gran Cartuja, que para él siempre fue un lugar de paz y de consuelo que visitó frecuentemente. Murió el 1 de abril de 1132 y fue canonizado dos años después.
San Venancio de Dalmacia, obispo y mártir
Obispo de la ciudad de Salona (en la actual Croacia), vivió a caballo entre los siglos III y IV. Durante las persecuciones del emperador Valeriano, murió mártir junto con sus compañeros de Dalmacia e Istria: Anastasio, Mauro, Polinián, Telio, Asterio, Septimio, Antioquiano y Gayán. A él se le atribuye la frase de que ningún poder terrenal puede separarlo de Cristo.
San Gilberto de Caithness, obispo
Nacido en la región escocesa de Moray a finales del siglo XII, estudió teología y fue archidiácono de Moray. Fue elegido obispo de la ciudad de Caithness, al noreste de Escocia, después de que su predecesor muriera asesinado. Erigió asilos y hospederías para los pobres y los peregrinos.
Tuvo conflictos con el conde por razón de los impuestos y la autoridad, el cual mandó incendiar la catedral y perseguir al obispo. Pero el santo no se vengó, sino que intercedió para que los culpables fueran tratados con misericordia, buscando restablecer la paz en la región. Poco antes de morir, tradicionalmente un 1 de abril cerca del año 1245, recomendó tres máximas que él había procurado vivir: «No hagáis daño a nadie ni tratéis de vengaros de quienes os lo hacen, soportad con paciencia los sufrimientos que os envíe Dios y obedeced a la autoridad para no escandalizar a nadie».
Santa Teodora, virgen y mártir
Era hermana del mártir san Hermes. En el siglo II, en tiempos del emperador Adriano, al no renegar de su fe, fue martirizada en Roma por el juez Aureliano. Se le atribuyen las palabras: «Mi unión es con Cristo, no con este mundo». Fue sepultada junto con su hermano en la Vía Salaria, cerca de la ciudad.