24 de marzo de 2026
San Óscar Romero, san Adelmar, y santa Catalina de Suecia
Hoy, día 24 de marzo, celebramos la festividad de san Óscar Romero, obispo y mártir; de san Adelmar, abad; y la de santa Catalina de Suecia, abadesa.


San Óscar Romero, obispo y mártir

Óscar Arnulfo Romero nació en 1917 en El Salvador. Sentía la vocación al sacerdocio, pero seis años después de ingresar en el seminario menor tuvo que abandonarlo para trabajar en las minas y ayudar económicamente a su familia. El obispo, conocedor de su valía, aportó poco tiempo después los fondos para que Romero pudiera continuar sus estudios y lo envió a Roma para que adquiriera formación académica, cultura europea y mentalidad romana.

Fue ordenado en Roma en plena Segunda Guerra Mundial y, a finales de 1943, regresó a El Salvador, donde emprendió una gran actividad en su diócesis. Mientras tanto, la situación de los campesinos salvadoreños empeoraba día tras día debido a la represión de los grupos paramilitares. En 1970 fue ordenado obispo auxiliar de San Salvador; en 1974, obispo de Santiago de María y, en 1977, arzobispo de San Salvador.

La tensión entre el gobierno y la Iglesia fue creciendo por la muerte de campesinos, sacerdotes y catequistas, hasta culminar en el asesinato del jesuita Rutilio Grande. Su anuncio del Evangelio fue también una denuncia de la situación de su rebaño: creó una comisión para la defensa de los derechos humanos y se convirtió en la voz de los que no la tenían. Llamó a la reconciliación acompañada de la justicia, pero nunca justificó la violencia revolucionaria como respuesta a la institucional. A pesar de que el nuncio y la mayoría del episcopado se pusieron en su contra enviando informes a Roma que le acusaban de dividir al país, san Pablo VI le manifestó su apoyo personal y lo animó a seguir la línea que los acontecimientos le habían abierto.

Romero fue un pastor íntegro que llevaba a su pueblo en el corazón, un amigo de la paz. Su opción por los pobres no era ideológica, sino evangélica. Puso al servicio del Evangelio su capacidad comunicativa para denunciar las continuas violaciones de los derechos humanos, tanto por escrito como por la radio; cabe destacar sus cartas pastorales y sus homilías, escuchadas por una gran multitud. Se convirtió en un hombre muy popular y querido. Finalmente, san Óscar Romero murió asesinado de un disparo por los «Escuadrones de la Muerte» mientras celebraba misa el 24 de marzo de 1980. Fue canonizado como mártir por odio a la fe en el año 2018.


San Adelmar, abad

Nacido en Capua a finales del siglo X, ingresó como monje en el monasterio benedictino de Montecassino. Su fama de buen administrador provocó que la princesa longobarda de Capua lo requiriera como rector del monasterio femenino de San Lorenzo de Capua, que ella misma había fundado. Después de unos años, el abad de Montecassino reclamó su regreso, lo que ocasionó disputas con la princesa. Así, el santo tuvo que partir hacia la diócesis de Chieti: allí difundió el Evangelio y fundó diversos monasterios. Murió en la segunda mitad del siglo XI con fama de santidad y de taumaturgo.


Santa Catalina de Suecia, abadesa

Catalina Ulfsdotter nació en Suecia en 1331; era la cuarta de los ocho hijos de santa Brígida, quien la llevó de niña al monasterio cisterciense de Riseberg para ser educada. En el año 1350, coincidiendo con el Jubileo, Catalina pudo viajar hasta Roma, donde vivía su madre, que había enviudado recientemente. En la ciudad del Tíber, durante más de veinte años, ambas realizaron tareas de ayuda a los pobres y se dedicaron a la catequesis de las familias romanas. Desde Roma realizaron diversas peregrinaciones, una de ellas a Jerusalén.

Cuando su madre murió en 1373, Catalina acompañó el féretro de regreso a Suecia. Allí permaneció en su país natal como monja y, posteriormente, como primera abadesa del monasterio de Vadstena, fundado por su madre. Años más tarde, conseguiría la aprobación papal de la orden de las brigidinas y trabajaría intensamente por la canonización de santa Brígida. Se durmió en la paz de Cristo el 24 de marzo de 1381 y su culto fue confirmado en 1484. Se acostumbra a representar con un ciervo que, según la leyenda, apareció misteriosamente en diversas ocasiones para salvarla de los peligros.