22 de marzo de 2026
Tránsito de san Benito, beato Serapión, santa Fabiola y san Nicolás de Flüe

Hoy, 21 de marzo, celebramos las festividades del tránsito de san Benito, del beato Serapión, de santa Fabiola y de san Nicolás de Flüe.
Tránsito de san Benito
Si bien la Iglesia universal lo celebra el 11 de julio, los monasterios benedictinos y cistercienses celebran también hoy la fiesta de su tránsito —su natividad en el cielo—. San Benito fue el autor, en el siglo VI, de la Regla que lleva su nombre y que ha ejercido una influencia capital en la configuración del mundo occidental.
Beato Serapión, abad
De joven, Serapión estudió en la escuela catequética de Alejandría a comienzos del siglo IV. Poco después se retiró al desierto como discípulo de san Antonio abad. Fue abad de una comunidad monástica y, posteriormente, nombrado obispo de Thmuis, ciudad situada en el delta del Nilo. Encabezó una delegación de obispos para defender a san Atanasio de los arrianos ante el emperador Constancio II, hecho que le valió el exilio.
Se le conoce sobre todo por sus escritos teológicos contra las controversias arrianas, gnósticas y apolinaristas. Nos ha llegado un eucologio con su nombre que constituye un valioso testimonio de la liturgia alejandrina griega que se utilizaba en el Egipto de su época. Murió hacia el año 370. San Basilio lo definió como «columna de la verdad», san Atanasio lo consideraba la «santa llama de los egipcios» y san Jerónimo alabó su inteligencia y conocimiento.
Santa Fabiola de Roma, viuda
Fabiola nació en Roma en el seno de una ilustre familia, la gens Fabia, en el siglo IV. Tras el divorcio de su primer marido, volvió a casarse. Al enviudar por segunda vez en el año 390, entró a formar parte del círculo de seguidoras de san Jerónimo y dedicó su vida al servicio de los pobres. Fundó en Ostia, el puerto de Roma, el que posiblemente fue el primer hospital de Italia, donde los necesitados eran atendidos gratuitamente.
Fabiola es la patrona de los matrimonios difíciles y de las víctimas de abusos o infidelidades. San Jerónimo escribió sobre ella: «Ha sido la primera en construir un hospital para acoger a todos los enfermos que encontraba por las calles: narices corroídas, ojos vaciados, manos secas, piernas esqueléticas... Ella misma cargaba a los enfermos, les daba de comer y atendía a aquellos cadáveres vivientes».
San Nicolás de Flüe, laico
En la época en que la Confederación Helvética (Suiza) comenzaba a consolidarse, Nicolás de Flüe fue un referente moral para la nación naciente. Nacido en 1417, fue un campesino casado y padre de diez hijos que intervino en la vida política y militar de su cantón. A los 50 años, con el consentimiento de su esposa, lo dejó todo para seguir los consejos evangélicos y se retiró a una ermita dedicado a la oración y la ascética.
A pesar de ser analfabeto, es considerado uno de los grandes místicos de la Iglesia: «Si tengo humildad y fe, no puedo equivocarme», decía. Gracias a su sabiduría, obtuvo la unidad y la paz de los cantones suizos, actuando como consejero y promotor del diálogo: «En todo vale más la misericordia que la justicia». Murió en su celda en el año 1487. Fue canonizado en 1947 y proclamado santo patrón de Suiza.