8 de marzo de 2026
San Juan de Dios y San Veremundo de Irache
Hoy, 8 de marzo, celebramos la festividad de: san Juan de Dios, religioso; y la de san Veremundo de Irache, abad.

San Juan de Dios, religioso

Juan Ciudad vino al mundo en el Alentejo portugués en el año 1495. A los ocho años se escapó de casa y comenzó su vida aventurera. Su desaparición sería trágica: su madre moriría de dolor veinte días después y su padre acabaría sus días en un convento franciscano. En su escapada fue acogido en Oropesa, Toledo, por un capataz del conde del lugar hasta que a los 21 años se enrola en la milicia.

En la liberación de Fuenterrabía (Hondarribia) se cae de la yegua y queda malherido; posteriormente, en la custodia de un botín de guerra, se deja robar, es condenado a la horca, pero un caballero le conmuta la pena y es expulsado del campamento, regresando penosamente a Oropesa. Años más tarde se enrola en otra aventura contra el turco recorriendo media Europa. Al terminar, vuelve a su población natal, se entera de las consecuencias de su huida y se siente culpable de la muerte de sus padres.

Posteriormente, continúa viajando y ejerce de pastor, de criado, vendedor de libros... En el pueblecito de Gaucín, Málaga, se le apareció un niño que le dijo: “Juan, Granada será tu cruz”, mientras sostenía en la mano una granada abierta con una cruz en medio. Ciertamente, en Granada recibió el impacto de la predicación de san Juan de Ávila. El fervor religioso de Juan rozaba la locura (se tira por el suelo, se da golpes en la cabeza contra los muros, se arranca la barba...) y, enviado al manicomio, sufre en el Hospital Real el trato que en aquella época se daba a las personas enajenadas: celdas oscuras, esposados y encadenados, azotados, baños por sorpresa...

Allí se despertó su vocación hospitalaria: “Jesucristo me dé tiempo y gracia para tener un hospital donde pueda recoger a los pobres desamparados y faltos de juicio y servirlos como deseo”. Esto se concretó en la fundación en Granada de lo que se convertiría póstumamente en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, entregándose al servicio de los enfermos, para cuyo cuidado empleó técnicas muy avanzadas para su tiempo. Es conocida su frase: “Haced el bien, hermanos”. Murió en Granada el 8 de marzo del año 1550.

Fue declarado santo hacia 1690; en 1886 fue declarado Patrón de los Hospitales y los Enfermos, y en 1930 patrón de los enfermeros y sus asociaciones. Además, es Patrón del Cuerpo de Bomberos por su actuación durante la extinción de un incendio en el Hospital Real de Granada, donde logró sacar ilesos a los enfermos que allí se encontraban. Actualmente, en el mundo son más de 400 los centros impulsados por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

San Veremundo de Irache, abad

Nació en Navarra en el 1020 y muy joven ingresó en el monasterio benedictino de Irache, cerca de Estella, regido por su tío. Allí, durante muchos años, ejerció de portero, donde destacó por su caridad hacia los más necesitados y por el trato educado hacia los nobles que pasaban.

Al monasterio acudían diariamente grupos de pobres. Un día, para socorrer a los pobres, llevaba unos trozos de pan entre sus hábitos y se encontró con el abad, que le preguntó qué traía. Entonces el joven le respondió que llevaba unas astillas. El abad mandó que las enseñara y, al mostrar lo que llevaba escondido, se encontró con que los trozos de pan se habían convertido en astillas. El abad, que lo había visto salir de la despensa, ante el prodigio le dijo: “Hijo, haz toda la caridad que quieras, el cielo cuidará de nosotros”.

Años más tarde llegó a ser abad, intentando conjugar la rectitud inflexible con la bondad paternal. Durante su abadiato el monasterio floreció rápidamente con posibilidades materiales de hacer el bien a los necesitados y de atender a los peregrinos que iban a Compostela en el hospital levantado junto al monasterio. Finalmente, murió un 8 de marzo de 1092 o de 1095.