3 de marzo de 2026
Santa Cunegunda y mártires Medir, Emeterio y Celedonio

Hoy, 3 de marzo, celebramos la festividad de santa Cunegunda, religiosa, y la de los mártires Medir, Emeterio y Celedonio.
Santa Cunegunda de Luxemburgo, religiosa
Nació hacia el 975. Con el consentimiento de su marido, el emperador Enrique II del Sacro Imperio Romano Germánico, guardó la virginidad prometida antes del matrimonio y favoreció a las iglesias. Fue muy activa en política: asesoró a su esposo y tomó parte en los consejos del Imperio. Una vez murió Enrique II, fue regente junto con su hermano hasta la elección del sucesor. Se retiró como simple monja en la abadía benedictina de Kaufungen, que ella misma había fundado. Reposó en el Cristo en el año 1033.
Fue canonizada en el año 1200. En la bula de canonización se explica, entre otros milagros, que una vez fue acusada de conducta escandalosa y ella aceptó someterse al juicio divino caminando sobre hierros candentes sin sufrir daño alguno, para gran alegría de su esposo.
San Medir, mártir
Es un santo de gran tradición en Barcelona y el Vallès. Según la leyenda popular, san Medir era un campesino que vivía en la vertiente vallesana de la sierra de Collserola, junto al camino real entre Barcelona y Sant Cugat. Durante la persecución decretada por el emperador Diocleciano contra los cristianos, muchos corrieron a refugiarse en lugares más seguros. Uno de los que se escondió para salvar la vida fue el obispo de Barcelona, san Severo, que dejó la ciudad para dirigirse a Sant Cugat.
A medio camino se encontró con san Medir, que trabajaba en su huerto plantando habas. El obispo se le dio a conocer y, antes de reemprender el camino, obró un milagro: hizo florecer y granar las habas que el campesino acababa de plantar. Poco después, aparecieron los perseguidores del obispo y preguntaron al santo si lo había visto pasar. Él, que no quería delatarlo pero tampoco quería mentir, les respondió que el obispo había pasado cuando él plantaba las habas que en ese momento ya cosechaba. Los perseguidores se lo tomaron como una burla descarada y, como castigo, lo ejecutaron. La ermita que lleva su nombre se levanta sobre el lugar donde se supone que vivía el santo.
Los estudiosos afirman que la leyenda de san Medir es una popularización, apropiación y desdoblamiento de la de san Emeterio.
Santos Emeterio y Celedonio, mártires
Estos fueron realmente dos legionarios romanos que fueron juzgados, encarcelados y finalmente ejecutados por el hecho de declararse cristianos en Calahorra (La Rioja) durante una de las persecuciones romanas. Prudencio canta sus alabanzas a finales del siglo IV:
«El rabioso tirano amenazaba con la espada la libre creencia de aquellos que se mantenían firmes e íntegros en el amor de Cristo, y los atormentaba con azotes y garfios. La prisión oprime con duras cadenas los cuellos aferrados, el verdugo aterreriza por toda la plaza y la voz verídica se condena. La virtud herida golpeó el suelo triste con la espada y, arrojada sobre las piras, absorbió las llamas con su aliento. A los santos tan dulce les parece ser quemados como ser atravesados por el hierro».
La veneración de estos mártires se extiende por toda Cataluña. Llevan su nombre poblaciones como Sant Celoni (Vallès Oriental) o Sant Medir (Gironès), y son patronos de Cardona (llamados allí Ermenter y Celdoni). Sus nombres adoptan, pues, diversas formas: Emeterio, Ermenter, Medir; Celedonio, Celdoni, Celoni.