28 de febrero de 2026
San Román, los mártires de Alejandría, san Osvaldo, san Dositeo y san Augusto Chapdelaine
Hoy, día 28 de febrero, celebramos la festividad de san Román, abad; de los mártires de Alejandría; de san Osvaldo, obispo; de san Dositeo, el solitario, y de san Augusto Chapdelaine, mártir.


San Román, abad

A finales del siglo V, los tiempos no eran propicios porque el Imperio Romano declinaba paulatinamente. Nuestro santo, cuando tenía unos 35 años, abandonó la vida familiar para vivir como ermitaño en la región del Jura (actuales Francia y Suiza), dedicándose a la oración, el trabajo manual y la penitencia. Con su hermano san Lupicino fundó diferentes comunidades monásticas, entre las que destaca el monasterio de Condat, que fue foco de muchos otros monasterios. No tenía estudios especiales, pero sí una inteligencia y sabiduría poco comunes. Su fama de santidad crecía cada día y combatió firmemente a algunos príncipes y nobles en defensa de los derechos humanos y de las reglas de los monasterios.

Según la tradición hagiográfica, se cuenta que cuando iba de peregrinación hacia el lugar del martirio de san Mauricio, se refugió en una cueva para pasar la noche: allí vivían dos leprosos y, al verlos, no los rechazó, sino que los abrazó y besó. Después de rezar con ellos, pasó la noche a su lado y, al día siguiente, se levantaron curados. Murió hacia el 460.


Los mártires de Alejandría

En el año 262, en tiempos del emperador Galieno, la ciudad de Alejandría de Egipto sufrió una terrible epidemia de peste. Ante el miedo generalizado y el abandono de los enfermos, una gran cantidad de cristianos (presbíteros, diáconos y laicos) se dedicaron a atenderlos y a enterrar a los muertos, exponiéndose ellos mismos al contagio y muriendo muchos de ellos. La comunidad cristiana los veneró enseguida como mártires: mártires de la caridad, porque habían dado la vida por amor al prójimo.


San Osvaldo de Worcester, obispo

Nacido hacia el 925, fue educado en el monasterio de Fleury, en la actual Francia. En el 961 fue ordenado obispo de Worcester y, posteriormente, arzobispo de York en Inglaterra, donde destacó como "un maestro afable, alegre y docto". Promovió la vida cristiana e impulsó la reforma monástica en Inglaterra: en gran parte, sustituyendo con prudencia y sin violencia a los clérigos seculares por monjes, y fundando un buen número de monasterios benedictinos. Murió en Worcester el 29 de febrero del año 992.


San Dositeo, el solitario, monje

En el siglo VI, ejerció la profesión de soldado y, mientras realizaba un recorrido por Tierra Santa, quedó impresionado por un cuadro que representaba los tormentos del infierno. Esta imagen fue el punto de partida de su radical conversión. Se hizo monje contemplativo de un monasterio de Gaza, en Palestina, donde vivió bajo la dirección del abad san Doroteo. Renunció a la propia voluntad para ponerse en manos de Dios y destacó por un desprendimiento ejemplar respecto a las cosas de este mundo.


San Augusto Chapdelaine, mártir

Nacido en 1814 en el seno de una familia campesina al noreste de Francia, entró en el seminario y, ya como presbítero, en 1851 se unió a la Sociedad de Misiones Extranjeras de París. Destinado a China y a pesar de la prohibición, predicó en secreto en la provincia de Guangxi y obtuvo muchas conversiones. Allí escribió a sus superiores de París: “la misión es difícil y peligrosa, pero Dios es bueno, y confío plenamente en su providencia”; “si Dios quiere el sacrificio de mi vida por estas almas, bendito sea su santo Nombre”.

En el año 1856 fue denunciado y detenido por los soldados junto con varios neófitos de esa región que él mismo había convertido. Recibió trescientos latigazos, fue encerrado en un agujero diminuto y, finalmente, el 29 de febrero, fue ejecutado. Fue canonizado en el año 2000 dentro del grupo de los 120 mártires de China.